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Que pretendemos con este espacio de informacion?
Creemos que es necesario un espacio donde podamos ofrecer a nuestros camaradas, socios o no del Circulo Policial del Uruguay, una serie de articulos que tienen que ver, tanto con nuestra profesion, como con conocimientos generales que coadyuven a acrecentar la cultura y el conocimiento de los mismos. Por eso en el marco de los cambios que estamos llevando a cabo en el CPU, creemos que nuestra pagina Web debe contener una oferta de temas, informaciones y conocimientos adecuada a esta nueva era de globalizacion de los conocimientos.
Por eso aqui va nuestra oferta que esperamos sirva a todos de una u otra forma.
Notas
1- El aumento de la conflictividad bilateral en América Latina: sus consecuencias dentro y fuera de la región
May-13-05 - por Carlos Malamud, del Real Instituto Elcano

'Las relaciones entre Colombia y Venezuela atraviesan uno de sus períodos más críticos y la política de rearme venezolana poco tranquiliza las aguas de la zona andina o incluso más allá'
Tema: Pese a las múltiples convocatorias a la unidad latinoamericana, más intensas que nunca, las relaciones bilaterales comienzan a ser interferidas por diversos conflictos que afectan a buena parte de los países de la región.
Resumen: Si bien las llamadas a la unidad latinoamericana, muchas apoyadas en la retórica bolivariana, son más intensas que nunca, las relaciones bilaterales se han comenzado a complicar, especialmente en algunos puntos más calientes que otros. Esto se observa en diversos casos: (1) las relaciones entre Colombia y Venezuela atraviesan uno de sus períodos más críticos y la política de rearme venezolana poco tranquiliza las aguas de la zona andina o incluso más allá; (2) los avances del liderazgo brasileño en América del Sur no terminan de convencer, por distintas razones, ni a Argentina ni a México; (3) la elección del nuevo Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, ha evidenciado algunos problemas con Perú y Bolivia, junto a algunos desencuentros con México, consecuencia directa de dicha elección; y (4) Cuba, cuyo régimen es incapaz de encajar cualquier crítica, pese a sentirse legitimado para intervenir en los asuntos de los otros países de la región, mantiene relaciones más o menos tensas con México, Chile, El Salvador y Perú, entre otros. Esta lista alude a aquellos casos que en estos momentos están más o menos activos, pero no cubre todos los conflictos bilaterales, azuzados algunas veces por la cuestión energética, un problema crítico, como han puesto de manifiesto las tensiones entre Chile y Argentina por el incumplimiento de un contrato de abastecimiento de gas. En las páginas siguientes se pretende dar cuenta del estado de las relaciones bilaterales en América Latina y de la forma en que éstas pueden incidir en los procesos de integración regional en marcha.
Análisis: El último viaje del presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero a América Latina, centrado en Colombia y Venezuela, puso de manifiesto el renovado interés de España por América Latina. El viaje estaba inicialmente orientado hacia Venezuela con la intención de cerrar una operación de venta de armas, incluyendo algunas embarcaciones de uso no militar. El viaje fue cuestionado por Colombia y los Estados Unidos y para equilibrar las cosas se decidió extenderlo a Bogotá. En la capital colombiana Rodríguez Zapatero marcó el compromiso español con la lucha antiterrorista y antinarcóticos del gobierno colombiano, sintetizada en la doctrina de seguridad democrática del presidente Álvaro Uribe. Uno de los momentos centrales de la gira fue la Cumbre cuatripartita de Ciudad Guyana, con los presidentes de Brasil, Colombia y Venezuela. La Cumbre debía escenificar, con los presidentes Lula y Rodríguez Zapatero como testigos, el último acercamiento entre Chávez y Uribe, después de la captura de Ricardo Granda, el llamado "canciller" de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Si bien Granda fue apresado en territorio colombiano, previamente había sido interceptado en Venezuela por unos desconocidos que lo transportaron al otro lado de la frontera. Hubiera sido deseable que la intervención de Rodríguez Zapatero ante el Parlamento venezolano y su firme defensa de la democracia representativa hubieran tenido una mayor difusión.
El gobierno español había llegado a la cita regional con la intención de aplicar el mismo rasero a Colombia y Venezuela, basándose en la filosofía global aplicada a todos los países de la región, que en definitiva implica un tratamiento igualitario para todos http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/150.asp. Esta filosofía es la que prima en la preparación de la XV Cumbre Iberoamericana a celebrar en Salamanca el próximo octubre, con el objetivo de contar en la cita peninsular con la práctica totalidad de los mandatarios latinoamericanos. El otro objetivo de la política española hacia Venezuela es contener al comandante Chávez en sus esfuerzos por exportar su revolución bolivariana allende sus fronteras. Esta política ha sido criticada tanto por los Estados Unidos como por la oposición venezolana, aunque a ésta se le debe reclamar urgentemente que recobre el norte y no regale al oficialismo las banderas del progreso y la inclusión social. El riesgo que corre España, como ya se ha demostrado, es que Chávez intente instrumentalizar al presidente Zapatero. Esto ha ocurrido en la denuncia formulada desde su púlpito de "Aló presidente" contra unas supuestas maniobras de la OTAN, denominadas "Balboa", para invadir Venezuela. En realidad, se trata de un ejercicio teórico de Estado Mayor realizado años atrás en Madrid. De todas formas, y más allá de este caso concreto, la realidad regional muestra un grado de conflictividad desconocido en otros momentos y que si bien no afecta de la misma manera a todos los países evidencia las dificultades políticas, económicas y sociales existentes y las trabas que en el futuro encontrarán los procesos de integración regional y subregional en marcha, así como las negociaciones con países extraregionales, como España, o con otras instancias regionales o multilaterales, como la Unión Europea (UE).
Los recelos que genera el petróleo venezolano
El petróleo y los ingentes ingresos obtenidos por su venta a los Estados Unidos son el principal lubricante del proyecto bolivariano en toda América Latina y el Caribe. Se trata de una realidad evidente, a pesar de sus erráticas propuestas ideológicas, que generan un cierto rechazo en el resto del continente. Y esto es así a pesar de la sordina con que todavía la mayoría de los gobiernos regionales expresan sus cuestionamientos a la política abiertamente intervencionista de Venezuela en el hemisferio.
La energía se ha convertido en un problema grave para buena parte del planeta, América Latina incluida. Mientras a algunos productores de gas o petróleo les va relativamente bien, como ocurre con Venezuela o inclusive con Ecuador, pese a sus turbulencias políticas, a otros países no les va tan bien. Tenemos el caso paradójico de México, cuya empresa emblemática y todopoderosa, Pemex, atraviesa importantes dificultades en su cuenta de resultados. Bolivia y Perú, pese a sus importantes reservas de gas, son incapaces de rentabilizar sus recursos naturales en beneficio propio. Argentina, por su parte, ha demostrado su ineficiencia para incrementar su producción energética, debido fundamentalmente a la falta de inversiones extranjeras en el sector. Sin lugar a dudas, esto es consecuencia del maltrato del gobierno argentino a las empresas extranjeras concesionarias de servicios públicos.
Junto a los países productores están los consumidores, que ya empiezan a sufrir el elevado precio del combustible. Es una variable que repercute negativamente en los sectores populares, como se ha visto en América Central. En algunos países, Nicaragua o Guatemala, la tensión social se ha incrementado ante el alza de los transportes por carretera, vitales para la subsistencia de amplias capas de la población. Es que no todos los países latinoamericanos tienen la enorme fortuna de Cuba, que recibe cerca de 90.000 barriles diarios de combustible venezolano a precios subvencionados, lo que le permite no sólo satisfacer la demanda interna, sino también destinar una parte de lo que le sobra para venderlo en el mercado caribeño a precios internacionales.
Sin embargo, el proyecto venezolano de expansión de su proyecto de construir una sociedad estatista, cívico-militar y opuesta a los fundamentos de la democracia representativa, puede comenzar a tener problemas allí donde intente poner el pie. Ya los hubo con Bolivia, pese a haber apoyado en un primer momento su reivindicación de salida al mar frente a los chilenos. El apoyo de Chávez a Evo Morales, cuando la crisis local se precipitaba, provocó una airada reacción del gobierno del presidente Mesa. Ante el interés económico, la política de la mayoría de los gobiernos de la región es mirar a otro lado cuando se habla de la situación política interna de Venezuela, para poder alcanzar interesantes negocios con el gobierno de Caracas.
No serían impensables nuevos conflictos en la medida que la injerencia venezolana aumente en el hemisferio. Si bien no hubo reacciones oficiales, el discurso pronunciado por Chávez en Porto Alegre, durante la celebración del último Foro Social Mundial, con su rotundo apoyo a los principales enemigos internos del presidente Lula, no cayó muy bien en el gobierno brasileño. De hecho, pese a las buenas palabras que teóricamente respaldan eso que se ha dado en llamar el giro a la izquierda en América Latina, es obvio que el mayor enemigo para el desarrollo de la social democracia en la región es el propio Chávez. Basta mirar su respaldo a los sectores más involucionistas del Frente Sandinista en Nicaragua o del Frente Farabundo Martí en El Salvador. Lo mismo se puede decir de su respaldo al etnocacerismo peruano, a los piqueteros argentinos o al boliviano Evo Morales http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/738.asp.
Colombia es quien más se resiente de la deriva del gobierno de Chávez. Entre 1989 y 1999, la doctrina oficial venezolana implicaba que la lucha contra la guerrilla colombiana era un problema común a ambos gobiernos http://www.realinstitutoelcano.org/documentos/83.asp, lo que permitió a las fuerzas armadas y de seguridad colombianas concentrarse en el enemigo interno, olvidándose prácticamente del vecino, con el que se había enfrentado por conflictos de larga data. La llegada de Hugo Chávez al gobierno de Venezuela cambió las cosas. Su pretensión inicial de mediar en el conflicto colombiano, reconociendo a la guerrilla como parte beligerante, implicó, de hecho, una clara opción por las dos principales organizaciones terroristas colombianas: las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Desde la llegada de Uribe al gobierno en Bogotá las tensiones bilaterales no han cesado de crecer, pese a que de forma cíclica una cumbre presidencial baja el nivel del enfrentamiento hasta el siguiente encontronazo. En la situación actual, el rearme venezolano hace temer un cambio de escenario en la región que pasa por un potencial enfrentamiento fronterizo entre ambos países. En este marco, Colombia debería invertir recursos y hombres no sólo en el control del frente interno, como había hecho con buenos resultados en los últimos años, sino también en la vigilancia de la prolongada frontera con Venezuela. De ahí los duros reproches que desde sectores próximos al oficialismo se vertieron al gobierno español por su venta de armas al gobierno venezolano y también las quejas, algo más discretas, al gobierno de Lula por una conducta similar.
Los recelos que provoca el liderazgo brasileño
Desde hace bastante tiempo los ministerios de Exteriores de México y Brasil, Tlatelolco e Itamaraty, mantienen un duro y sordo enfrentamiento. Si se dijera que está en juego el liderazgo latinoamericano se estaría faltando a la verdad, aunque ésta no estaría demasiado lejos de semejante afirmación. Mientras Brasil intenta hacerse fuerte en América del Sur, y de ahí su apoyo a la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), México se ha escorado hacia América del Norte a través del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), que lo vincula con Canadá y los Estados Unidos. Para Brasil está claro que México ha abandonado a América Latina, un concepto que no gusta demasiado a su diplomacia, y que al elegir por el norte deja campo libre a algunas de sus reivindicaciones, como el de la representación permanente en el Consejo de Seguridad, un puesto al que también aspiran México y, de forma algo más matizada, Argentina. De hecho, la misma propuesta de constitución de la CSN fue duramente criticada en medios académicos y diplomáticos mexicanos, como prueban las duras palabras dirigidas por la ex canciller Rosario Green contra este nuevo ensayo integracionista. En la misma línea de exclusión de México se puede señalar la celebración de la reciente Cumbre entre América del Sur y los países árabes en Brasilia.
La renovación del Secretario General de la OEA, después de la bochornosa renuncia de su anterior titular, el costarricense Miguel Ángel Rodríguez, detenido por un escándalo de corrupción, volvió a situar a los dos países en campos opuestos. Mientras Brasil apoyaba activamente la candidatura de Insulza, México había lanzado su propia candidatura, el Secretario (ministro) de Exteriores Luis Ernesto Derbez, que finalmente debió ceder en sus pretensiones ante las presiones de Estados Unidos. El resultado de las primeras cinco votaciones, celebradas el pasado 11 de abril, que terminaron sistemáticamente en empate, así como el enfado mexicano por la no retirada de la candidatura chilena, reflejan la forma en que México ha vivido esta traumática experiencia. La reciente gira del presidente Fox por Bolivia, incluyendo su escala técnica en el Perú, demuestra el interés mexicano por el gas andino. También se podría hablar de un renovado interés de Tlatelolco por América Latina, lo que podría implicar nuevos conflictos con Itamaraty.
Sin embargo, en las últimas semanas, fueron las relaciones con Argentina las que subieron de tono de una forma considerable, más allá de las supuestas afinidades políticas de que suelen hacer gala los presidentes Lula y Kirchner. El ministro argentino de Exteriores, Rafael Bielsa, se quejó de que Brasil estaba potenciando la CSN en detrimento del Mercosur y que Brasil intentaba imponer su liderazgo por encima de la voluntad de otros países, como ejemplificaba la iniciativa brasileña en torno al conflicto ecuatoriano, sin contar con sus otros socios regionales. El malestar argentino con Brasil esconde dos tipos de problemas muy distintos. Por una parte, cuestiones económicas, vinculadas a la obtención de ventajas comerciales como contrapartida a la invasión del mercado argentino por manufacturas brasileñas, como los electrodomésticos de línea blanca. Por el otro, está la vieja y tradicional rivalidad argentino-brasileña por la supremacía regional. El problema de la Argentina es que no ha terminado de asumir que su situación actual no es comparable a la existente a mediados del siglo pasado, cuando todas las estadísticas ponían a la Argentina por encima de Brasil. Hoy la situación es la inversa y el gobierno de Kirchner y la sociedad argentina son incapaces de reconocer la superioridad brasileña y de admitir cuán dependientes son de su gran vecino. Para colmo de males, la Administración Bush acaba de reconocer el liderazgo brasileño y está dispuesta a trabajar con Lula por la tranquilidad regional.
Hay en el Palacio San Martín, la sede del ministerio argentino de Exteriores, una clara falta de política hacia Brasil. ¿Qué se quiere de Brasil? ¿Hasta dónde se está dispuesto a caminar en su compañía? ¿Es posible pensar en otros aliados continentales, como Chile, Colombia o México? ¿Cuán pragmática y libre de ataduras ideológicas puede ser una política semejante? Mientras, las cosas parecen estar más claras en Brasil, aunque las filas de su gobierno son atravesadas por múltiples líneas que expresan puntos de vista e intereses contradictorios sobre Argentina. Muy ilustrativo de esta situación es el resultado del encuentro entre Kirchner y Lula en Brasilia durante la Cumbre con los países árabes. Teóricamente se avanzó mucho en la resolución del conflicto, pero en realidad todo terminó en una "desconversación". En la cultura política brasileña, "desconversar" se usa para definir una actitud consistente en decir a todo que sí, aunque luego se termina haciendo cualquier cosa menos lo acordado. De ahí los avances en la reivindicación argentina contra la Constitución Europea por la inclusión de las islas Malvinas como territorio británico. También se decidió avanzar en algunos viejos proyectos, como la creación de un Banco Sudamericano de Desarrollo que financie proyectos de inversión, la puesta en marcha de Petrosur, una alianza de las compañías estatales petroleras PDVSA –venezolana–, la brasileña Petrobrás y la argentina ENARSA, y la constitución de Telesur, una cadena de televisión que teóricamente debe compensar la avalancha de noticias pronorteamericanas. La prueba de que las cosas no fueron tan bien como se dice fue el apresurado regreso de Kirchner a su país y sus declaraciones de que la relación bilateral es muy buena pero que hay disputas por intereses.
Los recelos que genera el éxito de Chile
Es frecuente escuchar que Chile es un caso aparte en América Latina y que su exitosa trayectoria política y económica ha provocado importantes recelos en la región. Quizá los dos casos más llamativos son Bolivia y Perú, que mantienen con Chile diferendos limítrofes desde la guerra que los enfrentó a fines del siglo XIX y que supuso para Bolivia la pérdida de su salida al mar. En este punto la energía, el gas, vuelve a estar presente de una forma clara, a tal punto que la desestabilización de Bolivia puede tener serias consecuencias en toda América del Sur.
Bolivia posee importantes reservas de gas, que durante el gobierno de Sánchez de Lozada iban a ser exportadas a través de un puerto chileno. El derrocamiento del presidente y la llegada de Carlos Mesa al gobierno cambiaron el escenario y hoy el país se debate en torno a la aprobación de una más que confusa ley de hidrocarburos. Mientras tanto, la nueva administración había hecho del nacionalismo una de sus banderas preferidas con el objeto de ganarse el favor popular, de modo que las tradicionales reivindicaciones antichilenas se convirtieron en prioritarias, como lo prueba la gran ofensiva de la diplomacia boliviana en numerosos foros multilaterales. En ese contexto es obvio que cualquier propuesta destinada a primar la opción chilena para exportar gas frente a la alternativa peruana estaba condenada al fracaso, pese a sus evidentes ventajas económicas.
El proceso de elección del nuevo Secretario General de la OEA mostró la postura de Bolivia, ya que no sólo no se apoyó la candidatura de Insulza, que aparecía inicialmente como la candidatura sudamericana, sino que se hizo abiertamente campaña en contra. Es tal el enconamiento boliviano, que cuando Condoleezza Rice consiguió un amplio consenso en respaldo de Insulza, tras convencer a Derbez de que desistiera de su candidatura, Bolivia decidió abstenerse en la votación.
Por distintas razones Perú mantiene una postura similar, aunque también son los problemas internos los que impulsan la conflictividad con el vecino. La difícil situación del presidente Alejandro Toledo, acorralado por el asunto de las firmas fraudulentas para legalizar su partido, ha llevado al gobierno a cargar las tintas contra Chile. En este caso los problemas mencionados son la venta de armas a Ecuador durante la guerra de 1995 y un video sobre Lima y las condiciones de seguridad allí existentes, proyectado en la compañía aeronáutica de capital chileno, Lan Perú, considerado denigrante por los peruanos. La crispación se llevó a tal punto que se suspendieron todas las formas de cooperación bilateral, comenzando por las reuniones 2+2 (ministros de Exteriores y Defensa) que se iban a haber celebrado recientemente. En la OEA Perú votó en blanco.
Hasta la fecha México había mantenido con Chile unas excelentes relaciones, que se habían visto reforzadas cuando ambos países ostentaban un puesto en el Consejo de Seguridad en lo más álgido de la crisis iraquí. Su postura contraria a la intervención militar sin antes haber agotado todas las opciones legales disponibles se mantuvo sin fisuras. En esta oportunidad, sin embargo, la carrera por la Secretaría General repercutió en las relaciones entre ambos países. Otro tema que puede ser fuente de potenciales conflictos es el energético, ya que las aspiraciones mexicanas a garantizarse el abastecimiento de gas boliviano y peruano atentarían contra los objetivos chilenos en la materia.
Cuba
Tradicionalmente la postura de los gobiernos latinoamericanos condenando la política de derechos humanos en Cuba ha sido fuente de conflictos con el régimen de Castro http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/487.asp, como demuestran los roces con Argentina, Chile, México, Perú y Uruguay en distintos momentos de los últimos años. La llegada de gobiernos de izquierda o populistas, como en Uruguay y Argentina, ha servido para desactivar algunas fuentes de conflicto, dada la tradicional postura pro-cubana de estas administraciones. Sin embargo, la consolidación de la alianza entre Cuba y Venezuela puede preanunciar algunas tormentas, especialmente si Castro se pliega al expansionismo bolivariano. De hecho, las presiones de Estados Unidos sobre Brasil y Argentina han puesto en una situación incómoda a los gobiernos de Lula y Kirchner en relación a Chávez, y quien dice a Chávez termina diciendo a Castro. Por otra parte, la sobreactuada reacción de Castro contra Insulza, a quien llamó "bobito" y otras lindezas semejantes, auguran dificultades en el caso de un relanzamiento de la OEA y que dicha organización tienda a jugar un papel más protagónico en la defensa de la democracia representativa y de las libertades individuales.
Conclusiones: Es obvio que la primera pregunta que surge ante la situación imperante en América Latina es cuán graves y profundos son los problemas bilaterales. Sin llegar a la explicación brasileña, para quitarle hierro al asunto, de que todo es un invento de la prensa y de que aquí no pasa nada, está claro que no estamos al borde de ningún enfrentamiento irreversible, pero que más allá de las cuestiones que provocan las tensiones, en muchos casos hay movimientos de fondo en los que vale la pena reparar. Quizá una de las cosas que más llama la atención en América Latina es el profundo voluntarismo de la mayor parte de los actores políticos y sociales, empezando por los gobiernos y terminando en los ciudadanos. Ese voluntarismo explica que se planteen los más disímiles proyectos de integración regional o subregional sin discutir previamente sus pros y sus contras o qué obstáculos frenan su avance. Una vez más en la región se impone la lógica de "si la teoría y la realidad no coinciden, peor para la realidad".
La lógica de los conflictos es muy diferente. Las quejas de Perú y Bolivia hacia Chile responden a cuestiones internas y son una vía para ocultar los propios problemas. Sin embargo, en la medida en que se agita el fantasma del nacionalismo, es difícil saber cuáles pueden ser los límites de semejante agitación. Hay otros enfrentamientos, Argentina y Brasil, por ejemplo, que tienen que ver con una agenda histórica de agravios y con intereses divergentes. Argentina no ha logrado digerir el predominio brasileño y se niega a admitir su probable liderazgo. Aquí, como en otros casos, la cuestión de fondo es la ausencia de mecanismos adecuados para la resolución de las controversias. Volviendo al voluntarismo, se deja todo a la diplomacia presidencial, pensando que la química entre los presidentes y la mayor o menor cercanía ideológica pueden resolver las cuestiones pendientes. Pero como se ha visto en repetidas ocasiones esto es "pan para hoy y hambre para mañana".
Más serias son las tensiones entre Colombia y Venezuela, donde no sólo se vuelve sobre la agenda de los antiguos conflictos fronterizos, sino que se superponen el Plan Colombia y la presencia de los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, por un lado, y el proyecto bolivariano venezolano, deseoso de expandirse por toda América del Sur, por el otro.
Este es un panorama que no debe dejar de ver España en su intento de acercarse a América Latina. No se trata de dramatizar sino de poner sobre la mesa una serie de problemas reales, que no dejan de incidir en cualquier política hacia la región. Si España quiere estar presente en los temas latinoamericanos y jugar un papel cada vez más determinante deberá diseñar sus políticas en función de sus intereses, de la coyuntura regional, de los valores que dice representar y, sobre todo, deberá elegir. Y de eso se trata en situaciones tan complicadas como ésta, donde cada vez más el subcontinente deja de tener esa faz homogénea que muchos quieren encontrar en él.
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2- El Arte de la Guerra
- Sun Tzu -
Sobre la evaluación.
Sun Tzu dice: la guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien. No reflexionar seriamente sobre todo lo que le concierne es dar prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo que nos es mas querido; y ello no debe ocurrir entre nosotros.

Hay que valorarla en términos de cinco factores fundamentales, y hacer comparaciones entre diversas condiciones de los bandos rivales, con vistas a determinar el resultado de la guerra.

El primero de estos factores es la doctrina; el segundo, el tiempo; el tercero, el terreno; el cuarto, el mando; y el quinto, la disciplina.

La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro.
El tiempo significa el Ying y el Yang, la noche y el día, el frío y el calor, días despejados o lluviosos, y el cambio de las estaciones.
El terreno implica las distancias, y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse, y si es campo abierto o lugares estrechos, y esto influencia las posibilidades de supervivencia.
El mando ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina.
Por último, la disciplina ha de ser comprendida como la organización del ejército, las graduaciones y rangos entre los oficiales, la regulación de las rutas de suministros, y la provisión de material militar al ejército.

Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado. Por lo tanto, al trazar los planes, han de compararse los siguiente siete factores, valorando cada uno con el mayor cuidado:
¿Qué dirigente es más sabio y capaz?
¿Qué comandante posee el mayor talento?
¿Qué ejército obtiene ventajas de la naturaleza y el terreno?
¿En qué ejército se observan mejor las regulaciones y las instrucciones?
¿Qué tropas son más fuertes?
¿Qué ejército tiene oficiales y tropas mejor entrenadas?
¿Qué ejército administra recompensas y castigos de forma más justa?
Mediante el estudio de estos siete factores, seré capaz de adivinar cual de los dos bandos saldrá victorioso y cual será derrotado.
El general que siga mi consejo, es seguro que vencerá. Ese general ha de ser mantenido al mando. Aquel que ignore mi consejo, ciertamente será derrotado. Ese debe ser destituido.

Tras prestar atención a mi consejo y planes, el general debe crear una situación que contribuya a su cumplimiento. Por situación quiero decir que debe tomar en consideración la situación del campo, y actuar de acuerdo con lo que le es ventajoso.

El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo.
Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte. Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egoísmo.
Si las tropas enemigas se hallan bien preparadas tras una reorganización, intenta desordenarlas. Si están unidas, siembra la disensión entre sus filas. Ataca al enemigo cuando no está preparado, y aparece cuando no te espera. Estas son las claves de la victoria para el estratega.

Ahora, si las estimaciones realizadas antes de la batalla indican victoria, es porque los cálculos cuidadosamente realizados muestran que tus condiciones son más favorables que las condiciones del enemigo; si indican derrota, es porque muestran que las condiciones favorables para la batalla son menores. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede. Muchas menos oportunidades de victoria tendrá aquel que no realiza cálculos en absoluto.

Gracias a este método, se puede examinar la situación, y el resultado aparece claramente.
Sobre la iniciación de las acciones.

Una vez comenzada la batalla, aunque estés ganando, de continuar por mucho tiempo, desanimará a tus tropas y embotará tu espada. Si estás sitiando una ciudad, agotarás tus fuerzas. Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña, tus suministros se agotarán.
Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá calamidades. Como se ha dicho: "Los que a hierro matan, a hierro mueren." Cuando tus tropas están desanimadas, tu espada embotada, agotadas tus fuerzas y tus suministros son escasos, hasta los tuyos se aprovecharán de tu debilidad para sublevarse. Entonces, aunque tengas consejeros sabios, al final no podrás hacer que las cosas salgan bien.
Por esta causa, he oído hablar de operaciones militares que han sido torpes y repentinas, pero nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese la campaña por mucho tiempo. Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo.
Como se dice comúnmente, sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas podido taparte los oídos, veloz como el relámpago que relumbra antes de haber podido pestañear.
Por lo tanto, los que no son totalmente conscientes de la desventaja de servirse de las armas no pueden ser totalmente conscientes de las ventajas de utilizarlas.
Los que utilizan los medios militares con pericia no activan a sus tropas dos veces, ni proporcionan alimentos en tres ocasiones, con un mismo objetivo.
Esto quiere decir que no se debe movilizar al pueblo más de una vez por campaña, y que inmediatamente después de alcanzar la victoria no se debe regresar al propio país para hacer una segunda movilización. Al principio esto significa proporcionar alimentos (para las propias tropas), pero después se quitan los alimentos al enemigo.
Si tomas los suministros de armas de tu propio país, pero quitas los alimentos al enemigo, puedes estar bien abastecido de armamento y de provisiones.
Cuando un país se empobrece a causa de las operaciones militares, se debe al transporte de provisiones desde un lugar distante. Si las transportas desde un lugar distante, el pueblo se empobrecerá.
Los que habitan cerca de donde está el ejército pueden vender sus cosechas a precios elevados, pero se acaba de este modo el bienestar de la mayoría de la población.
Cuando se transportan las provisiones muy lejos, la gente se arruina a causa del alto costo. En los mercados cercanos al ejército, los precios de las mercancías se aumentan. Por lo tanto, las largas campañas militares constituyen una lacra para el país.
Cuando se agotan los recursos, los impuestos se recaudan bajo presión. Cuando el poder y los recursos se han agotado, se arruina el propio país. Se priva al pueblo de gran parte de su presupuesto, mientras que los gastos del gobierno para armamentos se elevan.
Los habitantes constituyen la base de un país, los alimentos son la felicidad del pueblo. El príncipe debe respetar este hecho y ser sobrio y austero en sus gastos públicos.
En consecuencia, un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de sus alimentos. Cada porción de alimentos tomados al enemigo equivale a veinte que te suministras a ti mismo.
Así pues, lo que arrasa al enemigo es la imprudencia, y la motivación de los tuyos en asumir los beneficios de los adversarios.
Cuando recompenses a tus hombres con los beneficios que ostentaban los adversarios los harás luchar por propia iniciativa, y así podrás tomar el poder y la influencia que tenía el enemigo. Es por esto par lo que se dice que donde hay grandes recompensas hay hombres valientes.
Por consiguiente, en una batalla de carros, recompensa primero al que tome al menos diez carros.
Si recompensas a todo el mundo, no habrá suficiente para todos, así pues, ofrece una recompensa a un soldado para animar a todos los demás. Cambia sus colores (de los soldados enemigos hechos prisioneros), utilízalos mezclados con los tuyos. Trata bien a los soldados y préstales atención. Los soldados prisioneros deben ser bien tratados, para conseguir que en el futuro luchen para ti. A esto se llama vencer al adversario e incrementar por añadidura tus propias fuerzas.
Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas.
Así pues, lo más importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia. Esta última no es beneficiosa. Un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá por sí mismo.
Por lo tanto, sabemos que el que está a la cabeza del ejército está a cargo de las vidas de los habitantes y de la seguridad de la nación.

Sobre las proposiciones de la victoria y la derrota.
Como regla general, es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo. Capturar a sus soldados para conquistarlos y dominas a sus jefes.
Un General decía: "Practica las artes marciales, calcula la fuerza de tus adversarios, haz que pierdan su ánimo y dirección, de manera que aunque el ejército enemigo esté intacto sea inservible: esto es ganar sin violencia. Si destruyes al ejército enemigo y matas a sus generales, asaltas sus defensas disparando, reúnes a una muchedumbre y usurpas un territorio, todo esto es ganar por la fuerza."
Por esto, los que ganan todas las batallas no son realmente profesionales; los que consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores maestros del Arte de la Guerra.
Los guerreros superiores atacan mientras los enemigos están proyectando sus planes. Luego deshacen sus alianzas.
Por eso, un gran emperador decía: "El que lucha por la victoria frente a espadas desnudas no es un buen general." La peor táctica es atacar a una ciudad. Asediar, acorralar a una ciudad sólo se lleva a cabo como último recurso.
Emplea no menos de tres meses en preparar tus artefactos y otros tres para coordinar los recursos para tu asedio. Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan.
Por lo tanto, un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla, conquista otras ciudades sin asediarlas y destruye a otros ejércitos sin emplear mucho tiempo.
Un maestro experto en las artes marciales deshace los planes de los enemigos, estropea sus relaciones y alianzas, le corta los suministros o bloquea su camino, venciendo mediante estas tácticas sin necesidad de luchar.
Es imprescindible luchar contra todas las facciones enemigas para obtener una victoria completa, de manera que su ejército no quede acuartelado y el beneficio sea total. Esta es la ley del asedio estratégico.
La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia.
Así pues, la regla de la utilización de la fuerza es la siguiente: si tus fuerzas son diez veces superiores a las del adversario, rodéalo; si son cinco veces superiores, atácalo; si son dos veces superiores, divídelo.
Si tus fuerzas son iguales en número, lucha si te es posible. Si tus fuerzas son inferiores, manténte continuamente en guardia, pues el más pequeño fallo te acarrearía las peores consecuencias. Trata de mantenerte al abrigo y evita en lo posible un enfrentamiento abierto con él; la prudencia y la firmeza de un pequeño número de personas pueden llegar a cansar y a dominar incluso a numerosos ejércitos.
Este consejo se aplica en los casos en que todos los factores son equivalentes. Si tus fuerzas están en orden mientras que las suyas están inmersas en el caos, si tú y tus fuerzas están con ánimo y ellos desmoralizados, entonces, aunque sean más numerosos, puedes entrar en batalla. Si tus soldados, tus fuerzas, tu estrategia y tu valor son menores que las de tu adversario, entonces debes retirarte y buscar una salida.
En consecuencia, si el bando más pequeño es obstinado, cae prisionero del bando más grande.
Esto quiere decir que si un pequeño ejército no hace una valoración adecuada de su poder y se atreve a enemistarse con una gran potencia, por mucho que su defensa sea firme, inevitablemente se convertirá en conquistado. "Si no puedes ser fuerte, pero tampoco sabes ser débil, serás derrotado." Los generales son servidores del Pueblo. Cuando su servicio es completo, el Pueblo es fuerte. Cuando su servicio es defectuoso, el Pueblo es débil.
Así pues, existen tres maneras en las que un Príncipe lleva al ejército al desastre. Cuando un Príncipe, ignorando los hechos, ordena avanzar a sus ejércitos o retirarse cuando no deben hacerlo; a esto se le llama inmovilizar al ejército. Cuando un Príncipe ignora los asuntos militares, pero comparte en pie de igualdad el mando del ejército, los soldados acaban confusos. Cuando el Príncipe ignora cómo llevar a cabo las maniobras militares, pero comparte por igual su dirección, los soldados están vacilantes. Una vez que los ejércitos están confusos y vacilantes, empiezan los problemas procedentes de los adversarios. A esto se le llama perder la victoria por trastornar el aspecto militar.
Si intentas utilizar los métodos de un gobierno civil para dirigir una operación militar, la operación será confusa.
Triunfan aquellos que:
Saben cuándo luchar y cuándo no
Saben discernir cuándo utilizar muchas o pocas tropas.
Tienen tropas cuyos rangos superiores e inferiores tienen el mismo objetivo.
Se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos.
Tienen generales competentes y no limitados por sus gobiernos civiles.
Estas cinco son las maneras de conocer al futuro vencedor.
Hablar de que el Príncipe sea el que da las órdenes en todo es como el General solicitarle permiso al Príncipe para poder apagar un fuego: para cuando sea autorizado, ya no quedan sino cenizas.
Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.
Sobre la medida en la disposición de los medios.
Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios.
Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; aguardar para descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás.
La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario.
Por esto, los guerreros expertos pueden ser invencibles, pero no pueden hacer que sus adversarios sean vulnerables.
Si los adversarios no tienen orden de batalla sobre el que informarse, ni negligencias o fallos de los que aprovecharse, ¿cómo puedes vencerlos aunque estén bien pertrechados? Por esto es por lo que se dice que la victoria puede ser percibida, pero no fabricada.
La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad, una cuestión de ataque.
Mientras no hayas observado vulnerabilidades en el orden de batalla de los adversarios, oculta tu propia formación de ataque, y prepárate para ser invencible, con la finalidad de preservarte. Cuando los adversarios tienen órdenes de batalla vulnerables, es el momento de salir a atacarlos.
La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.
Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera pueden protegerse y lograr la victoria total.
En situaciones de defensa, acalláis las voces y borráis las huellas, escondidos como fantasmas y espíritus bajo tierra, invisibles para todo el mundo. En situaciones de ataque, vuestro movimiento es rápido y vuestro grito fulgurante, veloz como el trueno y el relámpago, para los que no se puede uno preparar, aunque vengan del cielo.
Prever la victoria cuando cualquiera la puede conocer no constituye verdadera destreza. Todo el mundo elogia la victoria ganada en batalla, pero esa victoria no es realmente tan buena.
Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.
No se requiere mucha fuerza para levantar un cabello, no es necesario tener una vista aguda para ver el sol y la luna, ni se necesita tener mucho oído para escuchar el retumbar del trueno.
Lo que todo el mundo conoce no se llama sabiduría; la victoria sobre los demás obtenida por medio de la batalla no se considera una buena victoria.
En la antigüedad, los que eran conocidos como buenos guerreros vencían cuando era fácil vencer.
Si sólo eres capaz de asegurar la victoria tras enfrentarte a un adversario en un conflicto armado, esa victoria es una dura victoria. Si eres capaz de ver lo sutil y de darte cuenta de lo oculto, irrumpiendo antes del orden de batalla, la victoria así obtenida es un victoria fácil.
En consecuencia, las victorias de los buenos guerreros no destacan por su inteligencia o su bravura. Así pues, las victorias que ganan en batalla no son debidas a la suerte. Sus victorias no son casualidades, sino que son debidas a haberse situado previamente en posición de poder ganar con seguridad, imponiéndose sobre los que ya han perdido de antemano.
La gran sabiduría no es algo obvio, el mérito grande no se anuncia. Cuando eres capaz de ver lo sutil, es fácil ganar; ¿qué tiene esto que ver con la inteligencia o la bravura? Cuando se resuelven los problemas antes de que surjan, ¿quién llama a esto inteligencia? Cuando hay victoria sin batalla, ¿quién habla de bravura?
Así pues, los buenos guerreros toman posición en un terreno en el que no pueden perder, y no pasan por alto las condiciones que hacen a su adversario proclive a la derrota.
En consecuencia, un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.
Esta es la diferencia entre los que tienen estrategia y los que no tienen planes premeditados.
Los que utilizan bien las armas cultivan el Camino y observan las leyes. Así pueden gobernar prevaleciendo sobre los corruptos.
Servirse de la armonía para desvanecer la oposición, no atacar un ejército inocente, no hacer prisioneros o tomar botín par donde pasa el ejército, no cortar los árboles ni contaminar los pozos, limpiar y purificar los templos de las ciudades y montañas del camino que atraviesas, no repetir los errores de una civilización decadente, a todo esto se llama el Camino y sus leyes.
Cuando el ejército está estrictamente disciplinado, hasta el punto en que los soldados morirían antes que desobedecer las órdenes, y las recompensas y los castigos merecen confianza y están bien establecidos, cuando los jefes y oficiales son capaces de actuar de esta forma, pueden vencer a un Príncipe enemigo corrupto.
Las reglas militares son cinco: medición, valoración, cálculo, comparación y victoria. El terreno da lugar a las mediciones, éstas dan lugar a las valoraciones, las valoraciones a los cálculos, éstos a las comparaciones, y las comparaciones dan lugar a las victorias.
Mediante las comparaciones de las dimensiones puedes conocer dónde se haya la victoria o la derrota.
En consecuencia, un ejército victorioso es como un kilo comparado con un gramo; un ejército derrotado es como un gramo comparado con un kilo.
Cuando el que gana consigue que su pueblo vaya a la batalla como si estuviera dirigiendo una gran corriente de agua hacia un cañón profundo, esto es una cuestión de orden de batalla.
Cuando el agua se acumula en un cañón profundo, nadie puede medir su cantidad, lo mismo que nuestra defensa no muestra su forma. Cuando se suelta el agua, se precipita hacia abajo como un torrente, de manera tan irresistible como nuestro propio ataque.
Sobre la firmeza.
La fuerza es la energía acumulada o la que se percibe. Esto es muy cambiante. Los expertos son capaces de vencer al enemigo creando una percepción favorable en ellos, así obtener la victoria sin necesidad de ejercer su fuerza.
Gobernar sobre muchas personas como si fueran poco es una cuestión de dividirlas en grupos o sectores: es organización. Batallar contra un gran número de tropas como si fueran pocas es una cuestión de demostrar la fuerza, símbolos y señales.
Se refiere a lograr una percepción de fuerza y poder en la oposición. En el campo de batalla se refiere a las formaciones y banderas utilizadas para desplegar las tropas y coordinar sus movimientos.
Lograr que el ejército sea capaz de combatir contra el adversario sin ser derrotado es una cuestión de emplear métodos ortodoxos o heterodoxos.
La ortodoxia y la heterodoxia no es algo fijo, sino que se utilizan como un ciclo. Un emperador que fue un famoso guerrero y administrador, hablaba de manipular las percepciones de los adversarios sobre lo que es ortodoxo y heterodoxo, y después atacar inesperadamente, combinando ambos métodos hasta convertirlo en uno, volviéndose así indefinible para el enemigo.
Que el efecto de las fuerzas sea como el de piedras arrojadas sobre huevos, es una cuestión de lleno y vacío.
Cuando induces a los adversarios a atacarte en tu territorio, su fuerza siempre está vacía (en desventaja); mientras que no compitas en lo que son los mejores, tu fuerza siempre estará llena. Atacar con lo vacío contra lo lleno es como arrojar piedras sobre huevos: de seguro se rompen.
Cuando se entabla una batalla de manera directa, la victoria se gana por sorpresa.
El ataque directo es ortodoxo. El ataque indirecto es heterodoxo.
Sólo hay dos clases de ataques en la batalla: el extraordinario por sorpresa y el directo ordinario, pero sus variantes son innumerables. Lo ortodoxo y lo heterodoxo se originan recíprocamente, como un círculo sin comienzo ni fin; ¿quién podría agotarlos?
Cuando la velocidad del agua que fluye alcanza el punto en el que puede mover las piedras, ésta es la fuerza directa. Cuando la velocidad y maniobrabilidad del halcón es tal que puede atacar y matar, esto es precisión. Lo mismo ocurre con los guerreros expertos: su fuerza es rápida, su precisión certera. Su fuerza es como disparar una catapulta, su precisión es dar en el objetivo previsto y causar el efecto esperado.
El desorden llega del orden, la cobardía surge del valor, la debilidad brota de la fuerza.
Si quieres fingir desorden para convencer a tus adversarios y distraerlos, primero tienes que organizar el orden, porque sólo entonces puedes crear un desorden artificial. Si quieres fingir cobardía para conocer la estrategia de los adversarios, primero tienes que ser extremadamente valiente, porque sólo entonces puedes actuar como tímido de manera artificial. Si quieres fingir debilidad para inducir la arrogancia en tus enemigos, primero has de ser extremadamente fuerte porque sólo entonces puedes pretender ser débil.
El orden y el desorden son una cuestión de organización; la cobardía es una cuestión valentía y la de ímpetu; la fuerza y la debilidad son una cuestión de la formación en la batalla.
Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu (percepción), incluso el tímido se vuelve valiente, cuando pierde la fuerza del ímpetu, incluso el valiente se convierte en tímido. Nada está fijado en las leyes de la guerra: éstas se desarrollan sobre la base del ímpetu.
Con astucia se puede anticipar y lograr que los adversarios se convenzan a sí mismos cómo proceder y moverse; les ayuda a caminar por el camino que les traza. Hace moverse a los enemigos con la perspectiva del triunfo, para que caigan en la emboscada.
Los buenos guerreros buscan la efectividad en la batalla a partir de la fuerza del ímpetu (percepción) y no dependen sólo de la fuerza de sus soldados. Son capaces de escoger a la mejor gente, desplegarlos adecuadamente y dejar que la fuerza del ímpetu logre sus objetivos.
Cuando hay entusiasmo, convicción, orden, organización, recursos, compromiso de los soldados, tienes la fuerza del ímpetu, y el tímido es valeroso. Así es posible asignar a los soldados por sus capacidades, habilidades y encomendarle deberes y responsabilidades adecuadas. El valiente puede luchar, el cuidadoso puede hacer de centinela, y el inteligente puede estudiar, analizar y comunicar. Cada cual es útil.
Hacer que los soldados luchen permitiendo que la fuerza del ímpetu haga su trabajo es como hacer rodar rocas. Las rocas permanecen inmóviles cuando están en un lugar plano, pero ruedan en un plano inclinado; se quedan fijas cuando son cuadradas, pero giran si son redondas. Por lo tanto, cuando se conduce a los hombres a la batalla con astucia, el impulso es como rocas redondas que se precipitan montaña abajo: ésta es la fuerza que produce la victoria.

Sobre lo lleno y lo vacío.
Los que anticipan, se preparan y llegan primero al campo de batalla y esperan al adversario están en posición descansada; los que llegan los últimos al campo de batalla, los que improvisan y entablan la lucha quedan agotados.
Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza.
Si haces que los adversarios vengan a ti para combatir, su fuerza estará siempre vacía. Si no sales a combatir, tu fuerza estará siempre llena. Este es el arte de vaciar a los demás y de llenarte a ti mismo.
Lo que impulsa a los adversarios a venir hacia ti por propia decisión es la perspectiva de ganar. Lo que desanima a los adversarios de ir hacia ti es la probabilidad de sufrir daños.
Cuando los adversarios están en posición favorable, debes cansarlos. Cuando están bien alimentados, cortar los suministros. Cuando están descansando, hacer que se pongan en movimiento.
Ataca inesperadamente, haciendo que los adversarios se agoten corriendo para salvar sus vidas. Interrumpe sus provisiones, arrasa sus campos y corta sus vías de aprovisionamiento. Aparece en lugares críticos y ataca donde menos se lo esperen, haciendo que tengan que acudir al rescate.
Aparece donde no puedan ir, se dirige hacia donde menos se lo esperen. Para desplazarte cientos de kilómetros sin cansancio, atraviesa tierras despobladas.
Atacar un espacio abierto no significa sólo un espacio en el que el enemigo no tiene defensa. Mientras su defensa no sea estricta - el lugar no esté bien guardado -, los enemigos se desperdigarán ante ti, como si estuvieras atravesando un territorio despoblado.
Para tomar infaliblemente lo que atacas, ataca donde no haya defensa. Para mantener una defensa infaliblemente segura, defiende donde no haya ataque.
Así, en el caso de los que son expertos en el ataque, sus enemigos no saben por dónde atacar.
Cuando se cumplen las instrucciones, las personas son sinceramente leales y comprometidas, los planes y preparativos para la defensa implantados con firmeza, siendo tan sutil y reservado que no se revelan las estrategias de ninguna forma, y los adversarios se sienten inseguros, y su inteligencia no les sirve para nada.
Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener forma. Sé completamente misterioso y confidencial, hasta el punto de ser silencioso. De esta manera podrás dirigir el destino de tus adversarios.
Para avanzar sin encontrar resistencia, arremete por sus puntos débiles. Para retirarte de manera esquiva, sé más rápido que ellos.
Las situaciones militares se basan en la velocidad: llega como el viento, muévete como el relámpago, y los adversarios no podrán vencerte.
Por lo tanto, cuando quieras entrar en batalla, incluso si el adversario está atrincherado en una posición defensiva, no podrá evitar luchar si atacas en el lugar en el que debe acudir irremediablemente al rescate.
Cuando no quieras entrar en batalla, incluso si trazas una línea en el terreno que quieres conservar, el adversario no puede combatir contigo porque le das una falsa pista.
Esto significa que cuando los adversarios llegan para atacarte, no luchas con ellos, sino que estableces un cambio estratégico para confundirlos y llenarlos de incertidumbre.
Por consiguiente, cuando induces a otros a efectuar una formación, mientras que tú mismo permaneces sin forma, estás concentrado, mientras que tu adversario está dividido.
Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti. Esto es inducir al enemigo a efectuar una formación. Una vez vista la formación del adversario, concentras tus tropas contra él. Como tu formación no está a la vista, el adversario dividirá seguramente sus fuerzas.
Cuando estás concentrado formando una sola fuerza, mientras que el enemigo está dividido en diez, estás atacando a una concentración de uno contra diez, así que tus fuerzas superan a las suyas.
Si puedes atacar a unos pocos soldados con muchos, diezmarás el número de tus adversarios.
Cuando estás fuertemente atrincherado, te has hecho fuerte tras buenas barricadas, y no dejas filtrar ninguna información sobre tus fuerzas, sal afuera sin formación precisa, ataca y conquista de manera incontenible.
No han de conocer dónde piensas librar la batalla, porque cuando no se conoce, el enemigo destaca muchos puestos de vigilancia, y en el momento en el que se establecen numerosos puestos sólo tienes que combatir contra pequeñas unidades.
Así pues, cuando su vanguardia está preparada, su retaguardia es defectuosa, y cuando su retaguardia está preparada, su vanguardia presenta puntos débiles.
Las preparaciones de su ala derecha significarán carencia en su ala izquierda. Las preparaciones por todas partes significará ser vulnerable por todas partes.
Esto significa que cuando las tropas están de guardia en muchos lugares, están forzosamente desperdigadas en pequeñas unidades.
Cuando se dispone de pocos soldados se está a la defensiva contra el adversario el que dispone de muchos hace que el enemigo tenga que defenderse.
Cuantas más defensas induces a adoptar a tu enemigo, más debilitado quedará.
Así, si conoces el lugar y la fecha de la batalla, puedes acudir a ella aunque estés a mil kilómetros de distancia. Si no conoces el lugar y la fecha de la batalla, entonces tu flanco izquierdo no puede salvar al derecho, tu vanguardia no puede salvar a tu retaguardia, y tu retaguardia no puede salvar a tu vanguardia, ni siquiera en un territorio de unas pocas docenas de kilómetros.
Si tienes muchas más tropas que los demás, ¿cómo puede ayudarte este factor para obtener la victoria?
Si no conoces el lugar y la fecha de la batalla, aunque tus tropas sean más numerosas que las de ellos, ¿cómo puedes saber si vas a ganar o a perder?
Así pues, se dice que la victoria puede ser creada.
Si haces que los adversarios no sepan el lugar y la fecha de la batalla, siempre puedes vencer.
Incluso si los enemigos son numerosos, puede hacerse que no entren en combate.
Por tanto, haz tu valoración sobre ellos para averiguar sus planes, y determinar qué estrategia puede tener éxito y cuál no. Incítalos a la acción para descubrir cuál es el esquema general de sus movimientos y descansa.
Haz algo por o en contra de ellos para su atención, de manera que puedas de ellos para atraer descubrir sus hábitos de comportamiento de ataque y de defensa.
Indúcelos a adoptar formaciones específicas, para conocer sus puntos flacos.
Esto significa utilizar muchos métodos para confundir y perturbar al enemigo con el objetivo de observar sus formas de respuesta hacia ti; después de haberlas observado, actúas en consecuencia, de manera que puedes saber qué clase de situaciones significan vida y cuáles significan muerte.
Pruébalos para averiguar sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Por lo tanto, el punto final de la formación de un ejército es llegar a la no forma. Cuando no tienes forma, los informadores no pueden descubrir nada, ya que la información no puede crear una estrategia.
Una vez que no tienes forma perceptible, no dejas huellas que puedan ser seguidas, los informadores no encuentran ninguna grieta por donde mirar y los que están a cargo de la planificación no pueden establecer ningún plan realizable.
La victoria sobre multitudes mediante formaciones precisas debe ser desconocida par las multitudes. Todo el mundo conoce la forma mediante la que resultó vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguró la victoria.
En consecuencia, la victoria en la guerra no es repetitiva, sino que adapta su forma continuamente.
Determinar los cambios apropiados, significa no repetir las estrategias previas para obtener la victoria. Para lograrla, puedo adaptarme desde el principio a cualquier formación que los adversarios puedan adoptar.
Las formaciones son como el agua: la naturaleza del agua es evitar lo alto e ir hacia abajo; la naturaleza de los ejércitos es evitar lo lleno y atacar lo vacío; el flujo del agua está determinado par la tierra; la victoria viene determinada por el adversario.
Así pues, un ejército no tiene formación constante, lo mismo que el agua no tiene forma constante: se llama genio a la capacidad de obtener la victoria cambiando y adaptándose según el enemigo.

Sobre el enfrentamiento directo e indirecto.
La regla ordinaria para el uso del ejército es que el mando del ejército reciba órdenes de las autoridades civiles y después reúne y concentra a las tropas, acuartelándolas juntas. Nada es más difícil que la lucha armada.
Luchar con otros cara a cara para conseguir ventajas es lo más arduo del mundo.
La dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias largas y convertir los problemas en ventajas.
Mientras que das la apariencia de estar muy lejos, empiezas tu camino y llegas antes que el enemigo.
Por lo tanto, haces que su ruta sea larga, atrayéndole con la esperanza de ganar. Cuando emprendes la marcha después que los otros y llegas antes que ellos, conoces la estrategia de hacer que las distancias sean cercanas.
Sírvete de una unidad especial para engañar al enemigo atrayéndole a una falsa persecución, haciéndole creer que el grueso de tus fuerzas está muy lejos; entonces, lanzas una fuerza de ataque sorpresa que llega antes, aunque emprendió el camino después.
Por consiguiente, la lucha armada puede ser provechosa y puede ser peligrosa.
Para el experto es provechosa, para el inexperto peligrosa.
Movilizar a todo el ejército para el combate en aras de obtener alguna ventaja tomaría mucho tiempo, pero combatir por una ventaja con un ejército incompleto tendría como resultado una falta de recursos.
Si te movilizas rápidamente y sin parar día y noche, recorriendo el doble de la distancia habitual, y si luchas por obtener alguna ventaja a miles de kilómetros, tus jefes militares serán hechos prisioneros. Los soldados que sean fuertes llegarán allí primero, los más cansados llegarán después - como regla general, sólo lo conseguirá uno de cada diez.
Cuando la ruta es larga las tropas se cansan; si han gastado su fuerza en la movilización, llegan agotadas mientras que sus adversarios están frescos; así pues, es seguro que serán atacadas.
Combatir por una ventaja a cincuenta kilómetros de distancia frustrará los planes del mando, y, como regla general, sólo la mitad de los soldados lo harán.
Si se combate por obtener una ventaja a treinta kilómetros de distancia, sólo dos de cada tres soldados los recorrerán.
Así pues, un ejército perece si no está equipado, si no tiene provisiones o si no tiene dinero.
Estas tres cosas son necesarias: no puedes combatir para ganar con un ejército no equipado, o sin provisiones, lo que el dinero facilita.
Por tanto, si ignoras los planes de tus rivales, no puedes hacer alianzas precisas.
A menos que conozcas las montañas y los bosques, los desfiladeros y los pasos, y la condición de los pantanos, no puedes maniobrar con una fuerza armada. A menos que utilices guías locales, no puedes aprovecharte de las ventajas del terreno.
Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno puedes maniobrar y guerrear.
Por consiguiente, una fuerza militar se usa según la estrategia prevista, se moviliza mediante la esperanza de recompensa, y se adapta mediante la división y la combinación.
Una fuerza militar se establece mediante la estrategia en el sentido de que distraes al enemigo para que no pueda conocer cuál es tu situación real y no pueda imponer su supremacía. Se moviliza mediante la esperanza de recompensa, en el sentido de que entra en acción cuando ve la posibilidad de obtener una ventaja. Dividir y volver a hacer combinaciones de tropas se hace para confundir al adversario y observar cómo reacciona frente a ti; de esta manera puedes adaptarte para obtener la victoria.
Por eso, cuando una fuerza militar se mueve con rapidez es como el viento; cuando va lentamente es como el bosque; es voraz como el fuego e inmóvil como las montañas.
Es rápida como el viento en el sentido que llega sin avisar y desaparece como el relámpago. Es como un bosque porque tiene un orden. Es voraz como el fuego que devasta una planicie sin dejar tras sí ni una brizna de hierba. Es inmóvil como una montaña cuando se acuartela.
Es tan difícil de conocer como la oscuridad; su movimiento es como un trueno que retumba.
Para ocupar un lugar, divide a tus tropas. Para expandir tu territorio, divide los beneficios.
La regla general de las operaciones militares es desproveer de alimentos al enemigo todo lo que se pueda. Sin embargo, en localidades donde la gente no tiene mucho, es necesario dividir a las tropas en grupos más pequeños para que puedan tomar en diversas partes lo que necesitan, ya que sólo así tendrán suficiente.
En cuanto a dividir el botín, significa que es necesario repartirlo entre las tropas para guardar lo que ha sido ganado, no dejando que el enemigo lo recupere.
Actúa después de haber hecho una estimación. Gana el que conoce primero la medida de lo que está lejos y lo que está cerca: ésta es la regla general de la lucha armada.
El primero que hace el movimiento es el "invitado", el último es el "anfitrión". El "invitado" lo tiene difícil, el "anfitrión lo tiene fácil". Cerca y lejos significan desplazamiento: el cansancio, el hambre y el frío surgen del desplazamiento.
Un antiguo libro que trata de asuntos militares dice: "Las palabras no son escuchadas, par eso se hacen los símbolos y los tambores. Las banderas y los estandartes se hacen a causa de la ausencia de visibilidad." Símbolos, tambores, banderas y estandartes se utilizan para concentrar y unificar los oídos y los ojos de los soldados. Una vez que están unificados, el valiente no puede actuar solo, ni el tímido puede retirarse solo: ésta es la regla general del empleo de un grupo.
Unificar los oídos y los ojos de los soldados significa hacer que miren y escuchen al unísono de manera que no caigan en la confusión y el desorden. La señales se utilizan para indicar direcciones e impedir que los individuos vayan a donde se les antoje.
Así pues, en batallas nocturnas, utiliza fuegos y tambores, y en batallas diurnas sírvete de banderas y estandartes, para manipular los oídos y los ojos de los soldados.
Utiliza muchas señales para confundir las percepciones del enemigo y hacerle temer tu temible poder militar.
De esta forma, haces desaparecer la energía de sus ejércitos y desmoralizas a sus generales.
En primer lugar, has de ser capaz de mantenerte firme en tu propio corazón; sólo entonces puedes desmoralizar a los generales enemigos. Por esto, la tradición afirma que los habitantes de otros tiempos tenían la firmeza para desmoralizar, y la antigua ley de los que conducían carros de combate decía que cuando la mente original es firme, la energía fresca es victoriosa.
De este modo, la energía de la mañana está llena de ardor, la del mediodía decae y la energía de la noche se retira; en consecuencia, los expertos en el manejo de las armas prefieren la energía entusiasta, atacan la decadente y la que se bate en retirada. Son ellos los que dominan la energía.
Cualquier débil en el mundo se dispone a combatir en un minuto si se siente animado, pero cuando se trata realmente de tomar las armas y de entrar en batalla, es poseído por la energía; cuando esta energía se desvanece, se detendrá, estará asustado y se arrepentirá de haber comenzado. La razón por la que esa clase de ejércitos miran por encima del hombro a enemigos fuertes, lo mismo que miran a las doncellas vírgenes, es porque se están aprovechando de su agresividad, estimulada por cualquier causa.
Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse con los que se agitan, esto es dominar el corazón.
A menos que tu corazón esté totalmente abierto y tu mente en orden, no puedes esperar ser capaz de adaptarte a responder sin límites, a manejar los acontecimientos de manera infalible, a enfrentarte a dificultades graves e inesperadas sin turbarte, dirigiendo cada cosa sin confusión.
Dominar la fuerza es esperar a los que vienen de lejos, aguardar con toda comodidad a los que se han fatigado, y con el estómago saciado a los hambrientos.
Esto es lo que se quiere decir cuando se habla de atraer a otros hacia donde estás, al tiempo que evitas ser inducido a ir hacia donde están ellos.
Evitar la confrontación contra formaciones de combate bien ordenadas y no atacar grandes batallones constituye el dominio de la adaptación.
Por tanto, la regla general de las operaciones militares es no enfrentarse a una gran montaña ni oponerse al enemigo de espaldas a ésta.
Esto significa que si los adversarios están en un terreno elevado, no debes atacarles cuesta arriba, y que cuando efectúan una carga cuesta abajo, no debes hacerles frente.
No persigas a los enemigos cuando finjan una retirada, ni ataques tropas expertas.
Si los adversarios huyen de repente antes de agotar su energía, seguramente hay emboscadas esperándote para atacar a tus tropas; en este caso, debes retener a tus oficiales para que no se lancen en su persecución.
No consumas la comida de sus soldados.
Si el enemigo abandona de repente sus provisiones, éstas han de ser probadas antes de ser comidas, por si están envenenadas.
No detengas a ningún ejército que esté en camino a su país.
Bajo estas circunstancias, un adversario luchará hasta la muerte. Hay que dejarle una salida a un ejército rodeado.
Muéstrales una manera de salvar la vida para que no estén dispuestos a luchar hasta la muerte, y así podrás aprovecharte para atacarles.
No presiones a un enemigo desesperado.
Un animal agotado seguirá luchando, pues esa es la ley de la naturaleza.
Estas son las leyes de las operaciones militares.
Sobre los nueve cambios.


Por lo general, las operaciones militares están bajo el del gobernante civil para dirigir al ejército.
El General no debe levantar su campamento en un terreno difícil. Deja que se establezcan relaciones diplomáticas en las fronteras. No permanezcas en un territorio árido ni aislado.
Cuando te halles en un terreno cerrado, prepara alguna estrategia y muévete. Cuando te halles en un terreno mortal, lucha.
Terreno cerrado significa que existen lugares escarpados que te rodean por todas partes, de manera que el enemigo tiene movilidad, que puede llegar e irse con libertad, pero a ti te es difícil salir y volver.
Cada ruta debe ser estudiada para que sea la mejor. Hay rutas que no debes usar, ejércitos que no han de ser atacados, ciudades que no deben ser rodeadas, terrenos sobre los que no se debe combatir, y órdenes de gobernantes civiles que no deben ser obedecidas.
En consecuencia, los generales que conocen las variables posibles para aprovecharse del terreno sabe cómo manejar las fuerzas armadas. Si los generales no saben cómo adaptarse de manera ventajosa, aunque conozcan la condición del terreno, no pueden aprovecharse de él.
Si están al mando de ejércitos, pero ignoran las artes de la total adaptabilidad, aunque conozcan el objetivo a lograr, no pueden hacer que los soldados luchen por él.
Si eres capaz de ajustar la campaña cambiar conforme al ímpetu de las fuerzas, entonces la ventaja no cambia, y los únicos que son perjudicados son los enemigos. Por esta razón, no existe una estructura permanente. Si puedes comprender totalmente este principio, puedes hacer que los soldados actúen en la mejor forma posible.
Por lo tanto, las consideraciones de la persona inteligente siempre incluyen el analizar objetivamente el beneficio y el daño. Cuando considera el beneficio, su acción se expande; cuando considera el daño, sus problemas pueden resolverse.
El beneficio y el daño son interdependientes, y los sabios los tienen en cuenta.
Por ello, lo que retiene a los adversarios es el daño, lo que les mantiene ocupados es la acción, y lo que les motiva es el beneficio.
Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar. Pero antes de lograrlo, tienes que realizar previamente tu propia labor. Esa labor consiste en desarrollar un ejército fuerte, un pueblo próspero, una sociedad armoniosa y una manera ordenada de vivir.
Así pues, la norma general de las operaciones militares consiste en no contar con que el enemigo no acuda, sino confiar en tener los medios de enfrentarte a él; no contar con que el adversario no ataque, sino confiar en poseer lo que no puede ser atacado.
Si puedes recordar siempre el peligro cuando estás a salvo y el caos en tiempos de orden, permanece atento al peligro y al caos mientras no tengan todavía forma, y evítalos antes de que se presenten; ésta es la mejor estrategia de todas.
Por esto, existen cinco rasgos que son peligrosos en los generales. Los que están dispuestos a morir, pueden perder la vida; los que quieren preservar la vida, pueden ser hechos prisioneros; los que son dados a los apasionamientos irracionales, pueden ser ridiculizados; los que son muy puritanos, pueden ser deshonrados; los que son compasivos, pueden ser turbados.
Si te presentas en un lugar que con toda seguridad los enemigos se precipitarán a defender, las personas compasivas se apresurarán invariablemente a rescatar a sus habitantes, causándose a sí mismos problemas y cansancio.
Estos son cinco rasgos que constituyen defectos en los generales y que son desastrosos para las operaciones militares.
Los buenos generales son de otra manera: se comprometen hasta la muerte, pero no se aferran a la esperanza de sobrevivir; actúan de acuerdo con los acontecimientos, en forma racional y realista, sin dejarse llevar por las emociones ni estar sujetos a quedar confundidos. Cuando ven una buena oportunidad, son como tigres, en caso contrario cierran sus puertas. Su acción y su no acción son cuestiones de estrategia, y no pueden ser complacidos ni enfadados.
Sobre la distribución de los medios.
Las maniobras militares son el resultado de los planes y las estrategias en la manera más ventajosa para ganar. Determinan la movilidad y efectividad de las tropas.
Si vas a colocar tu ejército en posición de observar al enemigo, atraviesa rápido las montañas y vigílalos desde un valle.
Considera el efecto de la luz y manténte en la posición más elevada del valle. Cuando combatas en una montaña, ataca desde arriba hacia abajo y no al revés.
Combate estando cuesta abajo y nunca cuesta arriba. Evita que el agua divida tus fuerzas, aléjate de las condiciones desfavorables lo antes que te sea posible. No te enfrentes a los enemigos dentro del agua; es conveniente dejar que pasen la mitad de sus tropas y en ese momento dividirlas y atacarlas.
No te sitúes río abajo. No camines en contra de la corriente, ni en contra del viento.
Si acampas en la ribera de un río, tus ejércitos pueden ser sorprendidos de noche, empujados a ahogarse o se les puede colocar veneno en la corriente. Tus barcas no deben ser amarradas corriente abajo, para impedir que el enemigo aproveche la corriente lanzando sus barcas contra ti. Si atraviesas pantanos, hazlo rápidamente. Si te encuentras frente a un ejército en media de un pantano, permanece cerca de sus plantas acuáticas o respaldado por los árboles.
En una llanura, toma posiciones desde las que sea fácil maniobrar, manteniendo las elevaciones del terreno detrás y a tu derecha, estando las partes más bajas delante y las más altos detrás.
Generalmente, un ejército prefiere un terreno elevado y evita un terreno bajo, aprecia la luz y detesta la oscuridad.
Los terrenos elevados son estimulantes, y por lo tanto, la gente se halla a gusto en ellos, además son convenientes para adquirir la fuerza del ímpetu. Los terrenos bajos son húmedos, lo cual provoca enfermedades y dificulta el combate.
Cuida de la salud física de tus soldados con los mejores recursos disponibles.
Cuando no existe la enfermedad en un ejército, se dice que éste es invencible.
Donde haya montículos y terraplenes, sitúate en su lado soleado, manteniéndolos siempre a tu derecha y detrás.
Colocarse en la mejor parte del terreno es ventajoso para una fuerza militar.
La ventaja en una operación militar consiste en aprovecharse de todos los factores beneficiosos del terreno.
Cuando llueve río arriba y la corriente trae consigo la espuma, si quieres cruzarlo, espera a que escampe.
Siempre que un terreno presente barrancos infranqueables, lugares cerrados, trampas, riesgos, grietas y prisiones naturales, debes abandonarlo rápidamente y no acercarte a él. En lo que a mí concierne, siempre me mantengo alejado de estos accidentes del terreno, de manera que los adversarios estén más cerca que yo de ellos; doy la cara a estos accidentes, de manera que queden a espaldas del enemigo.
Entonces estás en situación ventajosa, y él tiene condiciones desfavorables.
Cuando un ejército se está desplazando, si atraviesa territorios montañosos con muchas corrientes de agua y pozos, o pantanos cubiertos de juncos, o bosques vírgenes llenos de árboles y vegetación, es imprescindible escudriñarlos totalmente y con cuidado, ya que estos lugares ayudan a las emboscadas y a los espías.
Es esencial bajar del caballo y escudriñar el terreno, por si existen tropas escondidas para tenderte una emboscada. También podría ser que hubiera espías al acecho observándote y escuchando tus instrucciones y movimientos.
Cuando el enemigo está cerca, pero permanece en calma, quiere decir que se halla en una posición fuerte. Cuando está lejos pero intenta provocar hostilidades, quiere que avances. Si, además, su posición es accesible, eso quiere decir que le es favorable.
Si un adversario no conserva la posición que le es favorable por las condiciones del terreno y se sitúa en otro lugar conveniente, debe ser porque existe alguna ventaja táctica para obrar de esta manera.
Si se mueven los árboles, es que el enemigo se está acercando. Si hay obstáculos entre los matorrales, es que has tomado un mal camino.
La idea de poner muchos obstáculos entre la maleza es hacerte pensar que existen tropas emboscadas escondidas en medio de ella.
Si los pájaros alzan el vuelo, hay tropas emboscadas en el lugar. Si los animales están asustados, existen tropas atacantes. Si se elevan columnas de polvo altas y espesas, hay carros que se están acercando; si son bajas y anchas, se acercan soldados a pie. Humaredas esparcidas significan que se está cortando leña. Pequeñas polvaredas que van y vienen indican que hay que levantar el campamento.
Si los emisarios del enemigo pronuncian palabras humildes mientras que éste incrementa sus preparativos de guerra, esto quiere decir que va a avanzar. Cuando se pronuncian palabras altisonantes y se avanza ostentosamente, es señal de que el enemigo se va a retirar.
Si sus emisarios vienen con palabras humildes, envía espías para observar al enemigo y comprobarás que está aumentando sus preparativos de guerra.
Cuando los carros ligeros salen en primer lugar y se sitúan en los flancos, están estableciendo un frente de batalla.
Si los emisarios llegan pidiendo la paz sin firmar un tratado, significa que están tramando algún complot.
Si el enemigo dispone rápidamente a sus carros en filas de combate, es que está esperando refuerzos.
No se precipitarán para un encuentro ordinario si no entienden que les ayudará, o debe haber una fuerza que se halla a distancia y que es esperada en un determinado momento para unir sus tropas y atacarte. Conviene anticipar, prepararse inmediatamente para esta eventualidad.
Si la mitad de sus tropas avanza y la otra mitad retrocede, es que el enemigo piensa atraerte a una trampa.
El enemigo está fingiendo en este caso confusión y desorden para incitarte a que avances.
Si los soldados enemigos se apoyan unos en otros, es que están hambrientos.
Si los aguadores beben en primer lugar, es que las tropas están sedientas.
Si el enemigo ve una ventaja pero no la aprovecha, es que está cansado.
Si los pájaros se reúnen en el campo enemigo, es que el lugar está vacío.
Si hay pájaros sobrevolando una ciudad, el ejército ha huido.
Si se producen llamadas nocturnas, es que los soldados enemigos están atemorizados. Tienen miedo y están inquietos, y por eso se llaman unos a otros.
Si el ejército no tiene disciplina, esto quiere decir que el general no es tomado en serio.
Si los estandartes se mueven, es que está sumido en la confusión.
Las señales se utilizan para unificar el grupo; así pues, si se desplaza de acá para allá sin orden ni concierto, significa que sus filas están confusas.
Si sus emisarios muestran irritación, significa que están cansados.
Si matan sus caballos para obtener carne, es que los soldados carecen de alimentos; cuando no tienen marmitas y no vuelven a su campamento, son enemigos completamente desesperados.
Si se producen murmuraciones, faltas de disciplina y los soldados hablan mucho entre sí, quiere decir que se ha perdido la lealtad de la tropa.
Las murmuraciones describen la expresión de los verdaderos sentimientos; las faltas de disciplina indican problemas con los superiores. Cuando el mando ha perdido la lealtad de las tropas, los soldados se hablan con franqueza entre sí sobre los problemas con sus superiores.
Si se otorgan numerosas recompensas, es que el enemigo se halla en un callejón sin salida; cuando se ordenan demasiados castigos, es que el enemigo está desesperado.
Cuando la fuerza de su ímpetu está agotada, otorgan constantes recompensas para tener contentos a los soldados, para evitar que se rebelen en masa. Cuando los soldados están tan agotados que no pueden cumplir las órdenes, son castigados una y otra vez para restablecer la autoridad.
Ser violento al principio y terminar después temiendo a los propios soldados es el colmo de la ineptitud.
Los emisarios que acuden con actitud conciliatoria indican que el enemigo quiere una tregua.
Si las tropas enemigas se enfrentan a ti con ardor, pero demoran el momento de entrar en combate sin abandonar no obstante el terreno, has de observarlos cuidadosamente.
Están preparando un ataque por sorpresa.
En asuntos militares, no es necesariamente más beneficioso ser superior en fuerzas, sólo evitar actuar con violencia innecesaria; es suficiente con consolidar tu poder, hacer estimaciones sobre el enemigo y conseguir reunir tropas; eso es todo.
El enemigo que actúa aisladamente, que carece de estrategia y que toma a la ligera a sus adversarios, inevitablemente acabará siendo derrotado.
Si tu plan no contiene una estrategia de retirada o posterior al ataque, sino que confías exclusivamente en la fuerza de tus soldados, y tomas a la ligera a tus adversarios sin valorar su condición, con toda seguridad caerás prisionero.
Si se castiga a los soldados antes de haber conseguido que sean leales al mando, no obedecerán, y si no obedecen, serán difíciles de emplear.
Tampoco podrán ser empleados si no se lleva a cabo ningún castigo, incluso después de haber obtenido su lealtad.
Cuando existe un sentimiento subterráneo de aprecio y confianza, y los corazones de los soldados están ya vinculados al mando, si se relaja la disciplina, los soldados se volverán arrogantes y será imposible emplearlos.
Por lo tanto, dirígelos mediante el arte civilizado y unifícalos mediante las artes marciales; esto significa una victoria continua.
Arte civilizado significa humanidad, y artes marciales significan reglamentos. Mándalos con humanidad y benevolencia, unifícalos de manera estricta y firme. Cuando la benevolencia y la firmeza son evidentes, es posible estar seguro de la victoria.
Cuando las órdenes se dan de manera clara, sencilla y consecuente a las tropas, éstas las aceptan. Cuando las órdenes son confusas, contradictorias y cambiantes las tropas no las aceptan o no las entienden.
Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.

Sobre la topología.
Algunos terrenos son fáciles, otros difíciles, algunos neutros, otros estrechos, accidentados o abiertos.
Cuando el terreno sea accesible, sé el primero en establecer tu posición, eligiendo las alturas soleadas; una posición que sea adecuada para transportar los suministros; así tendrás ventaja cuando libres la batalla.
Cuando estés en un terreno difícil de salir, estás limitado. En este terreno, si tu enemigo no está preparado, puedes vencer si sigues adelante, pero si el enemigo está preparado y sigues adelante, tendrás muchas dificultades para volver de nuevo a él, lo cual jugará en contra tuya.
Cuando es un terreno desfavorable para ambos bandos, se dice que es un terreno neutro. En un terreno neutro, incluso si el adversario te ofrece una ventaja, no te aproveches de ella: retírate, induciendo a salir a la mitad de las tropas enemigas, y entonces cae sobre él aprovechándote de esta condición favorable.
En un terreno estrecho, si eres el primero en llegar, debes ocuparlo totalmente y esperar al adversario. Si él llega antes, no lo persigas si bloquea los desfiladeros. Persíguelo sólo si no los bloquea.
En terreno accidentado, si eres el primero en llegar, debes ocupar sus puntos altos y soleados y esperar al adversario. Si éste los ha ocupado antes, retírate y no lo persigas.
En un terreno abierto, la fuerza del ímpetu se encuentra igualada, y es difícil provocarle a combatir de manera desventajosa para él.
Entender estas seis clases de terreno es la responsabilidad principal del general, y es imprescindible considerarlos.
Éstas son las configuraciones del terreno; los generales que las ignoran salen derrotados.
Así pues, entre las tropas están las que huyen, la que se retraen, las que se derrumban, las que se rebelan y las que son derrotadas. Ninguna de estas circunstancias constituyen desastres
Indice
1- El aumento de la conflictividad bilateral en America Latina: sus concecuencias dentro y fuera de la region. (Autor Carls Malamud- Real Instituto El Cano)

2- El Arte de la Guerra. (Autor Sun Tzu)

3- La Problematica que plantea la ingestion de alcohol etilico y otros depresores en la conduccion vehicular - Su relacion con la accidentologia vial.

4- La Policía detecta en Madrid una peligrosa droga sintética 50 veces más potente que la cocaína

5- Escacez de Policias en Los Angeles
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3- La Problematica que plantea la ingestion de alcohol etilico y otros depresores en la conduccion vehicular - Su relacion con la accidentologia vial.
Por el Comisario Dr Ricardo Lisandro Coloccini. Medico Legista, Subjefe de la Seccion Medicina Legal de la Unidad Regional II Rosario, conferencista y autor de numerosos y prestigiosos trabajos

Introducción
Resulta imprescindible señalar el hecho de que la ingesta de alcohol es un hábito inherente a muy diversas culturas, en las cuales está inserto desde el principio de la historia. Muchas personas tiene dificultades para admitir los riesgos de beber y conducir, e incluso les resulta difícil advertir esos inconvenientes.
En todas las sociedades organizadas del orbe se ha visto claramente que existen lazos muy firmes entre el consumo de alcohol y los accidentes, y la realidad cotidiana nos demuestra de modo permanente que en muchos de esos siniestros el alcohol ha contribuido a su ocurrencia.
En la sociedad actual, con una variada gama de motivaciones y situaciones, el hábito de tomar bebidas alcohólicas se encuentra incorporado de manera muy fuerte a nuestra cultura.
De tal modo es comprensible que a muchas personas les resulte difícil aceptar los inconvenientes que dicho hábito produce en la conducción, existiendo incluso una gran tolerancia social hacia su consumo y hacia los distintos y severos problemas derivados de su uso.
A partir del notable incremento que se observa en los índices de accidentes durante los fines de semana, no es difícil entrever que un número importante de los mismos tiene al alcohol como principal responsable, o por lo menos podemos concluir que su consumo ha contribuido en alguna medida en su ocurrencia.
Entre la nutrida maraña de errores de conducción posibles, es el alcohol casi siempre un denominador común, que se asocia frecuentemente con la velocidad, el sueño y las distracciones.
Existe hoy día en nuestro país la Ley Nº 24449, la cual establece una regulación de la cantidad de alcohol en sangre máxima tolerable como para permitirle a un ciudadano la conducción de un vehículo automotor. La misma establece como límite de alcoholemia 0,5g por litro de alcohol en sangre, ya que se considera que un individuo medio comienza a manifestar disminución de reacciones psicomotrices importantes a partir de esta cantidad, y a evidenciar dificultades para la conducción, aún sin configurar un estado de ebriedad. Algunos autores consideran mucho más peligrosa esta etapa previa en cuanto a la facilitación de siniestros, llamándola “pre-ebriedad”.
El límite establecido legalmente para la concentración sanguínea de alcohol en los conductores se vuelve más estricto para cuando la conducción sea de motos y ciclomotores, donde la tolerancia disminuye a 0,2gr/litro, llegando a requerir la exigencia 0,00 gr/litro (o sea ausencia de alcohol en sangre) para quienes conducen transporte de carga o pasajeros.
Sabemos que cuando una persona toma una bebida, el alcohol que la misma contiene se absorbe en un pequeño porcentaje en el estómago pero principalmente a nivel del intestino delgado.
Es conocido también que la rapidez con que dicho alcohol alcance el torrente sanguíneo depende de un número importante de factores, pero de una manera muy especial de la velocidad con que pueda alcanzar el intestino delgado. De ese modo, la presencia de alimentos en el estómago, la cantidad de alcohol ingerida o las características de la bebida consumida, e inclusive el modo de consumo o velocidad de la ingesta, influirán notablemente en su tiempo de absorción y su llegada al torrente sanguíneo.
En condiciones promedio, el pico de concentración de alcohol en sangre se logra luego de unos 30 a 90 minutos y, una vez absorbido, el alcohol logra una distribución por todo el organismo afectando sobre todo el sistema nervioso.
Por otra parte, el fenómeno inverso -o sea la declinación de su concentración plasmática- se logra en un 90% solo por metabolismo hepático, eliminándose el tóxico también pero en pequeñas fracciones no mayores al 5% en cada caso, por el aire pulmonar espirado y por la orina.
Las perturbaciones nerviosas aumentan de manera probada el riesgo de tener un accidente de tránsito, pero pese a ello muchas personas continúan con el hábito de beber alcohol, pensando que un consumo moderado no generará ningún efecto sobre su capacidad de conducción.
Con evidente intención preventiva y al igual que en otros países del mundo, nuestra legislación actual –nacional y provincial- establece claramente límites concretos respecto a los niveles de alcohol en sangre compatibles con la conducción vehicular, ya que se necesita marcar límites cuantitativos precisos entre lo que está permitido y lo que se prohibe, a fin de eliminar las dificultades que las normas anteriores generaban.
Este no es un trabajo completo, y se lo debe tener por una simple aproximación a una cuestión muy compleja, quedando por tanto excluida la exhaustividad, imposible por definición ante una temática tan difícil de agotar.
Para desarrollarlo se analizarán los orígenes del alcohol y de otras sustancias que interfieren con el manejo vehicular, su influencia en la conducción y luego se tratarán los aspectos normativos y las propuestas que a nuestro criterio resulta atinado formular en ese sentido.
Historia del alcohol etílico
Las bebidas alcohólicas han sido utilizadas por la humanidad a todo lo largo de la historia, comenzando por las bebidas de contenido alcohólico relativamente bajo. Cuando en la edad Media los árabes introdujeron en Europa la entonces reciente técnica de la destilación, los alquimistas creyeron que el alcohol era el elixir de la vida largamente buscado.
Hablar de este tema implica asumir una difícil posición para quien lo intente, en virtud de la elevada aceptación social que el consumo de bebidas de ese tipo tiene en la actualidad en casi todas las sociedades, aceptación que va de la mano con el aumento constante y la gran prevalencia de la siniestralidad vehicular, con su dolorosa serie de lesiones de distinto tipo en conductores y peatones, además de la más lamentable de las pérdidas, la de la vida humana, con sus secuelas de dolor y de historias truncas.
El planteamiento que se inicia con estas líneas no tiene por objeto vituperar el consumo de esos productos “espirituosos”, sino enfatizar el hecho de que deben esclarecerse algunos aspectos muy negativos de la acción del alcohol sobre las personas, a fin de procurar que se establezca una verdadera “presión social y jurídica” tendiente a reforzar una disociación entre el uso de bebidas alcohólicas y las posibilidades de conducir un vehículo automotor, de cualquier tipo y tamaño que sea.
No deberían admitirse acciones aisladas. En nuestro criterio, la educación vial, la persuasión de los medios y la punición de los organismos de contralor y de aplicación de las leyes y reglamentos vigentes no admiten un diseño de etapas individuales o correlativas de intervención, y proponemos y enfatizamos que todas las acciones disponibles deben ser aplicadas de manera pronta, cabal y simultánea.
La elevada energía que se libera en los siniestros del tránsito debería guardar proporcionalidad con la severidad de su tratamiento sancionatorio al momento de ser estudiado cada caso.
Origen de los fármacos con acciones depresivas sobre el Sistema Nervioso.
Ya en la antigüedad diversas sustancias, además del alcohol, se utilizaban para producir el sueño y tanto la historia como las tradiciones locales proporcionan relatos de usos siniestros o románticos de sustancias como el láudano, las bebidas alcohólicas y muchas otras pociones, elaboradas con distintas hierbas mediante las cuales se intentaría lograr producir estados de estupor en los cuales podían ocurrir intrigas, adulterios o transformaciones mágicas.
Los primeros agentes sedantes introducidos específicamente con acción útil medicamentosa fueron los bromuros en el año 1853. Poco antes de 1900 ya existían también para uso medicinal otras sustancias con acción depresora del SNC, como el hidrato de cloral, el paraldehído, el uretano y el sulfonal.
Ya en 1903 aparece el barbital y en 1912 el fenobarbital, los primeros de una larga serie de más de 2500 compuestos barbitúricos, de los cuales solo unos cincuenta se produjeron comercialmente, teniendo un uso amplio hasta la década de 1960, para luego decaer.
Sin embargo la cantidad de nuevos fármacos con acción sobre el SNC siguió en aumento y aún hoy se presentan nuevas moléculas con apretada frecuencia. Así vimos aparecer las familias de los anticonvulsivantes no barbitúricos, como la fenitoína y la trimetadiona (1940) y tranquilizantes como la clorpromazina o el meprobamato (1951) y también el clordiazepóxido (1957). Este último fármaco es el primero de la serie de productos llamados benzodiacepinas, de las cuales se han sintetizado más de 3000, habiéndose probado la utilidad biológica de unos 120 y utilizándose actualmente en medicina unas 35 moléculas diferentes en distintas partes del mundo. El bromazepam es uno de los fármacos más vendidos mundialmente junto con la aspirina y años atrás logró ser incluido con ese récord en los registros de consumo mundial de medicamentos.
Existen actualmente en uso muchas otras familias de sustancias medicamentosas, como los antitusígenos y los anti-alérgicos o anti-histamínicos, entre otros, muchos de los cuales también producen acciones depresoras sobre el SNC y reúnen capacidad para afectar la destreza motora de los usuarios. Las moléculas más representativas de estos compuestos son el dextrometorfan y la clorfenhidramina, aunque cada uno de esos grupos está compuesto por muchas moléculas diferentes, pero con acciones farmacológicas equivalentes.
Periódicamente, la moderna industria del medicamento y la investigación científica tienden a producir nuevas sustancias con fracciones cada vez menor de esos distintos efectos adversos. Dado que la lista de psicotrópicos, sedantes, hipnóticos, antipsicóticos y otras familias terapéuticas en uso es hoy en día muy numerosa, y considerando que la posibilidad de que estos productos puedan generar por si mismos diversos grados de interferencia en el manejo de automotores es tan cierta como real, la formal advertencia de esta posibilidad disvaliosa deberá tenerse como requisito imprescindible de la buena práctica médica.
Si al uso de medicación activa sobre el SNC el usuario del medicamento adiciona el uso simultáneo de bebidas alcohólicas, el efecto de potenciación a nivel de las interferencias conductivas adquirirá visos de relevante gravedad, ya que se pueden generar perturbaciones funcionales importantes con menores concentraciones de cada uno de los compuestos depresores en juego.
La investigación de estas sustancias con acción depresora sobre el sistema nervioso en los protagonistas de siniestros relacionados con el tránsito, es unos de los desafíos que se le plantean a la actividad pericial moderna, ya que ningún país ha establecido aún listados de los compuestos farmacológicos problema ni tampoco de las concentraciones plasmáticas peligrosas para cada uno. Esta carencia, que será difícil de superar por las dificultades técnicas que su realización implica, valoriza la posibilidad de realizar exámenes médicos determinativos del real estado clínico de un conductor en un operativo de contralor dado, a fin de poder constatar si posee la conservación de sus facultades de dominio del vehículo en cuestión.
Alcohol y conducción
En los accidentes de tránsito existen factores extrínsecos a la víctima y al victimario y factores intrínsecos que pueden ser comunes o diferentes y concurrentes. Los factores extrínsecos corresponden a condiciones estacionales horarias, meteorológicas, del camino, de la visibilidad, ecológicos, de contaminación atmosférica, así como también como las motivadas por el estado del vehículo, el comportamiento del tránsito vehicular, etc.
El factor humano en el victimario y en la víctima tiene importancia competitiva con los factores citados. Así, pueden resaltar determinaciones como las de exceso de velocidad en ruta o bien exceso de velocidad en el adelantamiento de vehículos, como así también la conducción o deambulación bajo ciertas condiciones patológicas o influencias de medicamentos, pudiendo destacarse en este caso no sólo los psicofármacos, sino también aquellos otros que produzcan efectos colaterales e indeseados sobre las funciones psíquicas, como ya lo señaláramos.
La posibilidad de fallecer en cualquier accidente es siete veces mayor estando alcoholizado, y en vehículo motor es de 4,5 veces más. Debe tenerse presente que la esperanza de vida del alcohólico es diez o doce años menos y que la tasa de mortalidad es 2,5 veces mayor. En distintas series estudiadas, se atribuyen al consumo de alcohol entre el 25 y el 50% del total de los siniestros.
Desde el punto de vista del diagnóstico de “sujeto intoxicado” a los fines de la conducción de vehículos, puede sostenerse que un 25% tienen síntomas y signos que permiten tal afirmación, pero la real constatación pericial deberá ser clínica y biológica para afirmar el estado tóxico.
Si durante por el hecho del control del estado clínico que amerite la conducción se ha planteado tal necesidad pericial, o bien si por la existencia de un accidente o debido a una infracción de tránsito de otro tipo, se hace necesario determinar si determinada persona se encuentra en condiciones de ejercer la conducción vehicular o más claro aún, si se encuentra bajo la influencia de alcohol u otras sustancias alteradoras y por tanto está inhabilitada legalmente para hacerlo, esa determinación podrá hacerse por simple examen clínico, ya que no se acusa y no se necesita, entonces, de un perfeccionamiento de la prueba acusatoria. La certificación médica determinará que el examinado no presenta síntomas ni signos que señalen que se encuentra bajo la influencia de alcohol u otros depresores o bien, en el caso opuesto, la constatación de ese estado alterado. El médico deberá informar in situ, evitando toda confusión de términos o el uso de terminología ambigua, inoperante, tales como desconocer la sinonimia práctica de embriaguez y ebriedad o señalar “principio “ de una embriaguez, etc. No debe olvidarse que “la emoción o la depresión causada por el accidente, la fatiga de una noche en vela o de placer, etc.”, pueden inducir al médico a error.
Sostienen los expertos de la American Association que alcoholemias de 1g/litro permiten afirmar suficiente intoxicación y, por consiguiente, llegar a la conclusión de que la conducción en esas condiciones es “con riesgo”. Sin embargo, prácticamente todos los autores consultados insisten en la necesidad del diagnóstico de lo que llaman la “ebriedad larvada”, a la que consideran el estado más peligroso en la ruta.
Desde el punto de vista clásico, puede plantearse la conducción del vehículo por un alcoholista crónico que ingiere alcohol, por un no bebedor en sus antecedentes pero que en la ocasión bebió, por un bebedor “normal” con ingesta “controlada” o por un conductor urgido por la dependencia o adicción.
Con gran tino, diversos autores han llamado la atención sobre la embriaguez no manifiesta, encubierta u oculta, también llamada subembriaguez o embriaguez subclínica, muda o disimulada, estado particular al cual se le atribuye, en comparación con la embriaguez franca, una proporción aún mayor de accidentes de tránsito, adquiriendo por tanto mayor peligrosidad cuantitativa que los estados más francamente alterados.
Con concentraciones de 0.5g por mil, y quizás hasta 1,0 g por mil, es posible que en algunas personas no se observen grandes alteraciones clínicas o del comportamiento, pudiendo ser posible incluso que las mismas pasen inadvertidas en exámenes médicos negligentes que por lo general se realizan de modo superficial o imperito, y que esos errores valorativos ocurran por no ponderar adecuadamente cada signo clínico al considerarlos sin trascendencia, actitud incluso atribuible a cuestiones subjetivas del propio evaluador y de su posición personal frente al problema.
Esa sería una razón que dan los estudiosos del tema para poner un límite arbitrario al nivel de alcohol en sangre en los conductores, y para su valoración no dependa de las cualidades opinables de un examinador.
Cuando se utilizan tests más objetivos como los métodos psicotécnicos para complementar los exámenes clínicos, se puede demostrar que en la casi totalidad de casos con esas alcoholemias existen alteraciones de rendimiento o eficiencia. En 1945 ya se había sostenido que las probabilidades de accidentes crecen de 1 a 55 cuando la alcoholemia va de 0,00 a 1,00g por litrol. Quince años después, el Instituto Italiano de Medicina del Tránsito consideraba el riesgo de incurrir en accidente en modo ascendente según la cantidad de alcohol absorbida, y que para un 1,00g de alcohol por litro de sangre el riesgo era seis veces mayor para 1,5g/litro ya se elevaba a veinticuatro veces, en tanto que para una tasa de alcoholemia de 2,00 g/litro ese riesgo ascendía a sesenta veces. De ello se infería una grave pero real conclusión: la curva del riesgo creada por el alcoholizado al volante es exponencial, es decir, crece más rápidamente que la tasa de alcoholemia.
Es fácil entrever que la conducción de vehículos coloca al protagonista de esa acción en la necesidad de usar la totalidad, no sólo de sus facultades, sino también de sus distintas funciones psíquicas. La perturbación en las respuestas necesarias para conducir bajo pleno control, encuentra un correlación de deficiencia a medida que crece la tasa de alcoholemia, y existe también variación según el individuo sea un sujeto abstemio, bebedor moderado o bebedor crónico. En forma estimativa y aproximada se afirma que el umbral de correspondencia a esas variables mencionadas es de 0.3g por litro, 0,6g por litro y 0,9g por litro, respectivamente.
Con la concentración mencionada, 0.500g por litro, los reflejos y automatizaciones propios e inherentes a la conducción son menos rápidos, tal como sucede con la reacción al pisado del pedal de freno, que a partir de su normalidad promedio de 0.7segundo, se va alargando progresivamente.
Bajo los efectos del alcohol hay también disminución de las reacciones visuales y auditivas (señal óptica/reacción es normal en 0.29seg. y, señal acústica/reacción es normal en 0.19seg., ambos se alargan entre 10% y 30% con alcoholemia de 1 gramo por mil. Con grandes aumentos de la alcoholemia se puede llegar a la denominada “visión en túnel”, denominada así por la percepción frontal y ausencia de percepciones laterales, pero con pequeñas concentraciones de alcohol en sangre ya con cifras de 0,150g/litro se perturba la apreciación de signos visuales como es el de la acomodación deficiente a los objetos lejanos con luz crepuscular, generándose peligros consecuentes.
Bajo efectos del alcohol también el manejo nocturno se ve dificultado, ya que la acción del mismo genera una lenta recuperación del encandilamiento al pasar los vehículos de la mano opuesta o los trenes “viniendo” en las vías paralelas a los caminos. Es notable el hecho de que los trastornos visuales ya se inician con cifras de alcoholemia de 0.1 a 0.2g por litro en los bebedores moderados y con 0.4 a 0.7g/litro en que bebedores excesivos. Para explicar mejor esta perturbación visual generada por el alcohol ingerido en bebidas, se la compara con el hecho de agregar al conductor lentes grises mientras que maneja en horas crepusculares,
Simultáneamente a estas alteraciones disvaliosas del bagaje de controles necesario para conservar el verdadero pleno dominio de un vehículo en desplazamiento, se evidencia una lentificación de la psicomotricidad en general, con aparición de movimientos bruscos y perturbación de las funciones de atención, del juicio crítico, del raciocinio, además de cambios notables en el humor y oscilaciones desde estados de pasividad a otros de aparatosa agresividad.
Si bien para algunos investigadores tasas menores de 0,5 g/litro no generarían ninguna manifestación visible, existe notable contradicción con esta afirmativa y la opinión de muchos otros autores. Así se ha demostrado acabadamente que con tasas de alcoholemia de 0,4g/litro se puede detectar mediante audiometrías distintas alteraciones auditivas, en mermas que se expresan en los extremos de la escala, es decir para tonos agudos y para los graves.
Por otra parte, con alcoholemias levemente superiores a los 0,6 g/litro se perturba de manera ostensible la capacidad de elección u opción, en un proceso fisiológicamente denominado “tiempo de reacción compuesto”, alteración que se hace evidenciable particularmente en los momentos en que se debe decidir si doblar o frenar. La prolongación en los tiempos de decisión en estas circunstancias se considera una condición que favorece la producción de accidentes. Sin embargo, y en contrario con lo que aconsejan estos conocimientos científicos prácticamente irrebatibles, el criterio que impera en muchos jueces de que resulta más trascendente es de tener que detectar un “estado de ebriedad” en lugar de tener en cuenta el grado de “alcoholemia”, concepto que muy bien puede tenerse por errado por lo ya expresado respecto a la interferencia que generan los grados variables de alcohol en sangre, pero más aún porque en la primer cuestión existen grandes dificultades para uniformar los criterios necesarios para un diagnóstico clínico certero. En ese sentido existen comunicaciones muy atendibles que demuestran que si 100 personas son evaluadas por distintos médicos, el % de casos positivos varía notablemente en cada serie, y ello debido a los errores subjetivos de apreciación de cada profesional. Por ello, la valoración clínica declina su valor ante las cifras contundentes y certeras de un dosaje instrumental de la concentración de alcohol en sangre de la persona examinada.
Un elemento más a tener en cuenta en los problemas del tráfico es el tema de la fatiga y su relación con el alcohol. La fatiga es en gran parte consecuencia de una suma de factores que están dados en buena medida por las cuestiones propia del camino y del vehículo, y también por la singular resistencia psicofísica del conductor en cuestión. Se sabe que el alcohol aumenta la fatiga, y ello se expresa también en el retardo en el tiempo de frenado y detención del vehículo. Se relaciona también con las actitudes desafiantes de muchos conductores que son catalogados como con “mal humor”. En general, la fatiga genera errores en la conducción y el alcohol los acentúa, pero también acentúa la propia fatiga al tener que luchar el conductor con los errores de conducción que el propio alcohol ha sumado a su cansancio natural por el mismo hecho del manejo. Este concepto es de mucha utilidad, y digno de tenerse en cuenta en los casos en que horas después de beber se deberá manejar, tal como lo relatan distintas comunicaciones científicas, mediante las cuales sabemos que si se ha bebido en forma prolongada la posibilidad de tener alcoholemias prolongadas más allá de la 14 horas es muy alta. Por ello, los organismos de seguridad de la aviación aconsejan a los pilotos no beber alcohol en las 18 horas previas al vuelo, como mínimo.
En varias series estudiadas hacen notar que por cada fallecido alcoholizado en accidentes del tránsito hay aproximadamente cincuenta lesionados en las mismas condiciones tóxicas y que incluso hasta un 38,2% de los responsables de accidentes mortales tenía cifras de alcohol en sangre por encima de los niveles permitidos legalmente. Se demostró también en otros trabajos que aproximadamente un tercio de los fallecidos en accidentes de tránsito habían estado bajo las influencias del alcohol.
En una comunicación estadística elaborada bajo el concepto de que una alcoholemia “positiva” es aquella que se encuentra por encima de las 0,150 g/litro, se demostró que en una serie de personas fallecidas el 42,37% tenían entre 0,150 y 0,250g/litro de alcohol en sangre. Este mismo trabajo informó que un 51% del total correspondía a peatones, un 34% a conductores y el 9% a acompañantes.
En lo que hace al dominio o control del vehículo que se conduce, es importante estudiar el efecto que se induce bajo la acción perturbadora del alcohol, sobre todo en los tiempos de reacción o respuesta ante un imprevisto. Es conocido que un conductor que guía su vehículo a 80Km/hora y que tiene un tiempo de reacción normal estimado en 0,75seg. Iniciará el frenado luego de recorrer nada menos que 16 metros. Si este mismo sujeto conduce con una alcoholemia de 0,80g/litro el retardo en reaccionar hará que el frenado recién se inicie a los 25 metros. En el ejemplo del caso “normal”, la distancia total recorrida antes de detenerse será de unos 57 metros, en el segundo caso, bajo la influencia del alcohol será no menor a los 66 metros en total.
Si repetimos el calculo para una velocidad de 100 Km/hora, con la reacción normal (retardo de 0,75seg.) el inicio del frenado se produce cuando transcurrieron 25 metros de marcha y la detención total se logrará a los 85 metros de marcha. En cambio, en el conductor que maneja con una tasa de alcohol en sangre de 0,80g/litro transcurrirán 31 metros antes de iniciar la maniobra de frenado y la detención total ocurrirá recién a los 95 metros.
Si se vuelve a recalcular lo que ocurrirá circulando a velocidad de ruta, es decir unos 120Km/hora, la reacción normal iniciará el frenado a los 25 metros y la detención total ocurrirá aproximadamente a los 118 metros, mientras que en el conductor alcoholizado con 0,80g/litro la iniciación del frenado empezará cuando hayan transcurrido nada menos que 37 metros, en tanto que la detención total la logrará a los 130 metros.
Lo expresado son cifras concretas que surgen del estudio de conductores sobrios y otros con tasas de alcohol en sangre de 0,80g/litro, tal como ya se detallara, pero lo más alarmante es saber que las habilidades para doblar u optar por frenar ya se encuentran perturbadas con cifras incluso moderadas como 0,60gramo/litro.
Para intentar esclarecer y concientizar más aún sobre el tema, y teniéndose muy bien conocido que tasas iguales de alcohol no producen efectos equivalente en distintas personas, se ha estimado que las perturbaciones ocurren ya en abstemios con alcoholemias de 0,3gramo/litro, en tanto que en bebedores moderados se evidencian ya con 0,6gramo/litro y en alcohólicos lo hacen a partir de 0,96gramo litro aproximadamente y en cifras redondas.
Por todo ello, es que es tan discutido el hecho de tener que establecer una tasa de alcoholemia oficial para una jurisdicción en particular y a partir de la cual exista un castigo legal y/o una sanción económica o una limitación para conducir para el conductor que maneje en esas condiciones.
Además del hecho de que los legisladores sean personas de carne y hueso y que tiene su propia visión subjetiva acerca del alcohol y su aceptabilidad social del consumo de estas bebidas, existe el hecho de que en muchos países, el nuestro no es ajeno a ello, se presta una notable mayor atención a los ingresos impositivos por la venta de bebidas alcohólicas que a los gastos y pérdidas (humanas y económicas) que acarrea el consumo de alcohol en sus distintas formas de bebida.
Ello se ve reflejado en la diversidad de umbrales de alcoholemia que se han establecido en los distintos países, en los que también prima la influencia de cuestiones de cultura o tradición locales relacionadas con el consumo de alcohol.
Así podemos ver que en Francia, la alcoholemia tope es de 1,20gramo litro. En cambio, en Irlanda del Norte y en Irlanda del Sur la cifra tope es de 1 gramo/litro. Dicha cifra tope desciende a 0,80 gramo litro en Alemania, al igual que en Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca, Reino Unido; Australia, España, Suiza, Italia, Canadá y Sudáfrica. Por otra parte, la máxima alcoholemia permitida en Noruega, Finlandia, Holanda y Japón es de 0,50gramo litro, al igual que en EE.UU y .
Los distintos países establecen sanciones variables para estas infracciones, aplicando multas de monto variable y progresivo si la infracción resulta repetitiva, aunque muchos también prevén el retiro del permiso de conducción, ya sea por tiempo determinado o definitivamente. Otras acciones punitivas incluyen penas de arresto que van desde un mes a un año, la inclusión en registros regionales o nacionales de infractores y también el aumento temporal o definitivo de la prima del seguro para el automóvil.
El fin perseguido por cada una de las regulaciones es en suma el de disuadir al conductor de la ingesta de bebidas alcohólicas, por ello la idea central en común parece ser castigar la mera ingesta de dichas bebidas, o sea establecer que esa conducta de beber es incorrecta sabiendo que se va a conducir luego, y que ello constituye una infracción a una norma preventiva o contravencional. Pero es fácil advertir que esta contravención puede ir acompañada de otras infracciones aún más graves, como maniobras temerarias de conducción peligrosa, exceso de velocidad, violación de semáforos, etc. También pueden adicionarse hechos culposos (daño a personas y cosas) o dolosos.
En los delitos de culpa y dolo todas las acciones tiene sus códigos penales que sancionan con fuerza esas acciones, pero en lo que hace a las faltas y contravenciones no hay herramientas todavía de gran eficacia para lograr una lucha eficazmente preventiva, e incluso parece no existir pleno convencimiento por parte de funcionarios y legisladores de la verdadera ventaja de actuar preventivamente en estas cuestiones relacionadas con la fatídica pero real dualidad de la cuestión alcohol/tránsito.
En general, todos estamos acostumbrados a comprender de un modo mucho más fácil aquellas acciones o delitos definibles como “de resultado”, o sea que producen algo externamente evidenciable, como distintos tipos de daño, o lesiones a las personas o bien su muerte.
En otro sentido, requiere una verdadera abstracción cultural y un mayor esfuerzo ideológico el comprender que existen acciones o delitos “de peligro” o de actividad. En el caso del conductor que bebe, la conducta reprochable es solamente el haber bebido, o sea el haber violado el obligado deber de cuidado que significa el beber alcohol sabiendo que después va a conducir, más allá de que su estado clínico no alcance a configurar un grado evidenciable de ebriedad. La contravención se establece por el solo hecho de conducir con una tasa de alcohol en sangre superior a la que permite la ley (0,5 g/litro) lo cual lo hace estar incurso en un estado funcional virtualmente peligroso, en razón de que esa condición perturba o vulnera la capacidad e conducir un vehículo en forma segura para si y para los demás, seguridad de dominio exigible que ningún conductor puede ni debe resignar nunca.
En lo que hace a la conducción vehicular, la ingesta de bebidas alcohólicas genera una lesión al derecho, por ser una conducta que “colisiona” con las normas que hacen a la seguridad en el tránsito, a la integridad corporal de las personas y la vida y también a la preservación de los bienes materiales.
Otros depresores y conducción
De la gran variedad de sustancias con acción medicamentosa que generan interferencias en el funcionalismo mental y motor, deben tenerse en cuenta que muchas de ellas pueden ser indicadas en forma de terapias a personas que en algún momento puede tener la necesidad o el impulso de manejar un vehículo automotor.
Al respecto, deben tenerse en cuenta que muchas sustancias farmacológicas pueden dar lugar a distintos grados de perturbación de la actividad mental o psicomotora.
En conductores que cursan problemas depresivos y que tienen indicada medicación específica, debe recordarse que las drogas utilizadas para el tratamiento psicofarmacológico producen interferencias que deben ser objeto de alerta por parte del profesional que las indica al paciente que, en forma hipotética o cierta, pueda acceder al manejo de vehículos.
A modo de ejemplos, resulta importante recordar que tanto la amitriptilina como la imipramina producen una sedación que disminuye el estado de alerta, máxime si se indican en asociación con dosis regulares de clordiazepóxido.
En el mismo sentido la administración de doxepina ejerce acciones sedantes y de somnolencia disminuyendo la coordinación motora y la atención en los pacientes. Iguales efectos se encuentran descriptos en personas depresivas que se encuentran en tratamiento con otras moléculas psicoactivas, como el caso del trazodone y mianserina. Alguna de estas drogas producen también una gran disminución en las aptitudes para conducir, al igual que la imipramina.
Otra asociación que debe ser considerada es el uso de psicotrópicos y alcohol. El uso de amitriptilina y cantidades pequeñas de alcohol aumentan notablemente el efecto sedante del antidepresivo.
La mayor parte de los fármacos citados genera interferencias medibles en funciones elementales para la conducción como lo es el tiempo de reacción, el tiempo de movimiento motor, el tiempo de reconocimiento de estímulos y el tiempo total de reacción que en general se encuentran prolongados con respecto a los estándares que se tienen por normales. Por ejemplo, para evaluar las perturbaciones que se generan a nivel del tiempo de reacción, existe una prueba que se realiza en primera instancia sin medicación alguna y luego bajo el efecto de sustancias que interfieren las funciones neurofisiológicas, y la misma consiste en apagar una luz entre seis que se encienden al azar, eligiendo y oprimiendo el botón apropiado. En cada serie de estudios se realizan veinte sesiones. El resultado a esperar en caso de interferencias disvaliosas es un retardo variable pero medible del tiempo de respuesta a una situación imprevista.
Entre otras complejas funciones neurológicas que intervienen en el control eficiente necesario para el manejo de vehículos u otras maquinarias, y que pueden ser influidas de manera adversa por el uso de alcohol o medicación o de ambos asociados se encuentra el llamado “tiempo de reacción al frenado”, existiendo modelos de laboratorio para objetivar el retardo generado por esas drogas. No debe verse como redundante el señalar el peligro que representa el retardo de este lapso de reacción y la posibilidad real de evitar o no un accidente.
El consumo de alcohol y la condición de peatón:
Es fácil advertir que todos somos peatones, y que en caso de conflictos es el peatón el más indefenso, y por ende todas las medidas de prevención vial deben estar orientadas a preservar su integridad.
Sin embargo, la siniestralidad elevada de peatones tanto en el medio urbano como en rutas es una realidad imposible de soslayar, y causante tanto de lesiones de diversa gravedad como de numerosas muertes cotidianas.
El rol que cumple el alcohol en estos hechos no es de soslayarse, por cuanto en distintos ámbitos se ha demostrado que un porcentaje importante de casos de peatones siniestrados presentaban alcohol en sangre en concentraciones relevantes, o bien que el mismo conductor era el que conducía alcoholizado.
El estado de alcoholización de la víctima o, por el contrario, su estado de sobriedad requiere una demostración que, de sobrevivir al accidente, se hará en base al examen clínico, psicológico y de alcoholemia. En caso de fallecimiento en el acto necrópsico se dosará la concentración de alcohol existente en contenido gástrico y en la sangre cadavérica.
En el aspecto jurídico de atribución de responsabilidades, desde el punto de vista penal deberá juzgarse la evitabilidad del atropello, la circunstancia de previsión o su ausencia por parte del conductor, como así también la existencia o no del factor sorpresa y demás precauciones exigibles a un conductor promedio.
Si bien desde el punto de vista civil, la culpa del conductor puede verse modificada cuando el accidentado es mayormente responsable del accidente o, en otros términos, cuando la falta pueda ser imputable a la víctima, bajo ningún concepto debe entenderse que la ebriedad del peatón le da permiso al conductor para atropellarlo.
En relación con lo afirmado precedentemente, cabe recordar que la legislación vigente en lo atinente a la regulación del tránsito, cuando analiza la atribución de responsabilidades en casos de accidentes, hace notar que el peatón goza del beneficio de la duda y presunciones en su favor, en tanto no incurra en graves violaciones a las reglas del tránsito (Ley 24.449, cap.V, art.64, 3er.párrafo).
LEGISLACIONES ACTUALES VIGENTES
La Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449, la Ley Nº11.583 de la Provincia de Santa Fe y sus respectivos Decretos Reglamentarios.
El Congreso Nacional sancionó el 23 de diciembre de 1994 la Ley 24.449, llamada Ley de Tránsito, y que fuera promulgada parcialmente el 06 de febrero de 1995.
En nuestra provincia el 06 de octubre de 1998 la legislatura sancionó la Ley 11.583, la que fuera reglamentada mediante Decreto 2311 del 13 de agosto de 1999.
En lo sustancial ambas legislaciones son notablemente concordantes, ya que acentúan en modo superlativo aspectos que hacen fundamentalmente a la prevención de siniestros relacionados con el tráfico de vehículos y circulación de personas.
Si bien tanto el texto legal de ambos instrumentos como sus respectivas reglamentaciones son sumamente minuciosos en las prevenciones establecidas, resulta importante destacar en este documento aquellas cuestiones que hacen a la problemática de la conducción y las bebidas alcohólicas.
Así puede verse que en el artículo 39 de la ley 24.449 obliga a todo conductor a que “antes de ingresar a la vía pública deberán verificar que tanto él como su vehículo se encuentren en adecuadas condiciones de seguridad”.
Resulta advertible en dicho texto que el legislador pone el peso de la responsabilidad en el propio conductor, quien deberá tener clara conciencia de que no puede iniciar, previa al momento de conducir, ninguna acción, conducta o comportamiento que posteriormente se traduzca en perturbación de sus capacidades para el hecho propio de la conducción. Es fácil notar que la abstinencia de alcohol es una obligación que surge del espíritu de este artículo.
A su vez, en el artículo 48 inc. “a” de la Ley 24.449, en su capítulo IV, se establecen prohibiciones que en el texto original rezaba: “Está prohibido en la vía pública conducir con impedimentos físicos o psíquicos, sin la licencia especial correspondiente, en estado de intoxicación alcohólica o habiendo tomado estupefacientes o medicamentos que disminuyen la aptitud para conducir”.
Debe advertirse la utilidad de contar con esta herramienta jurídica que limita la libertad de los conductores con el fin de eliminar de la circulación aquellas situaciones personales que, por acción del alcohol u otras sustancias, introduzcan en el tránsito situaciones de peligro tan cierto. Sin embargo el texto original fue absolutamente insuficiente, por el hecho de lo intangible que es definir, aún para un profesional médico, qué puede tenerse como estándar para el estado de intoxicación alcohólica o su homólogo por estupefacientes u otras sustancias que pueda resultar advertible como la figura que castiga dicha ley.
En ese sentido, con destacable sabiduría el legislador introdujo poco tiempo después una modificación sustancial al art.48 en lo atinente al régimen de prohibiciones de dicha ley, generando un cambio notable que habría de modernizar en grado sumo a la Ley Nacional de Tránsito Nº24.449 y por ende a la Ley Provincial Nº11.583 que posteriormente receptara la mayor parte de su texto. La modificación a la que se alude fue introducida por una nueva norma legal nacional, en este caso la 24.788, que estableció un nuevo texto para el inciso “a” del art.48, el que quedara redactado finalmente del modo siguiente:
- Ley 24.449; art.48; inc.“a”; incorporado por Ley 24.788: “Queda prohibido conducir con impedimentos físicos o psíquicos, sin la licencia especial correspondiente, habiendo consumido estupefacientes o medicamentos que disminuyan la aptitud para conducir cualquier tipo de vehículos con una alcoholemia superior a 500 miligramos por litro de sangre. Para quienes conduzcan motocicletas o ciclomotores queda prohibido hacerlo con una alcoholemia superior a 200 miligramos por litro de sangre. Para vehículos destinados al transporte de pasajeros, de menores y de carga, queda prohibido hacerlo cualquiera sea la concentración por litro de sangre. La autoridad competente realizará el respectivo control mediante el método adecuado aprobado a tal fin por el organismo sanitario”. (lo subrayado es lo agregado por Ley 24.788)
Asimismo, la reglamentación del referido art.48 establece las penalidades relativas a la infracción del mismo, puntualizando que corresponde una sanción de multa equivalente de 300 UF hasta 1000 UF por “circular, detenerse o estacionar en infracción a las prohibiciones a la vía pública establecidas en el presente artículo”.
Es importante destacar que el art.84 del régimen de multas de la Ley Nacional receptado también por la Provincial establece que el valor de la multa se determinará en base a “unidades fijas” denominadas UF, cada una de las cuales equivale al menor precio de venta al público de un litro de nafta especial.
En el mismo sentido, la Ley 24.449 establece que la sanción de arresto prevista en el art.86 es procedente, entre otras circunstancias, “por conducir en estado de intoxicación alcohólica o por estupefacientes”. Su duración, prevista en el art.87 de la norma, no deberá exceder de 30 días por falta ni de 60 días en los casos de concurso o reincidencia.
A ese respecto, la reglamentación establecida por el decreto 2311/99 de la Provincia de Santa Fe establece que “la sanción de arresto solo podrá ser dispuesta por la autoridad judicial pertinente”.
Operativos Antialcohol
La posibilidad de que la autoridades de aplicación de esta ley de Tránsito establezcan dispositivos de control de vehículos y conductores abre una interesante posibilidad de actuar incisivamente en forma preventiva en el candente tema de la accidentología vial en nuestro país y, en nuestro caso en particular, en la provincia de Santa Fe. Al respecto, en nuestro medio la autoridad de aplicación y comprobación de las normas contenidas en esta ley es la Subsecretaría de Transporte de la Provincia de Santa Fe, ente que tiene atribuciones para coordinar con demás jurisdicciones todas aquellas medidas tendientes al efectivo cumplimiento de la norma y que cuenta también con facultades para suscribir convenios de complementación con comunas, municipios e instituciones y organizaciones no gubernamentales (art.2º, dec.2311/99, reglamentario de la Ley Provincial Nº 11.583)).
En lo que hace a la investigación accidentológica, el capítulo V del Decreto Reglamentario Provincial Nº2311/99 establece en su art.66 que la autoridad de aplicación está representada por la Policía de la Provincia y la autoridad local, disponiéndose además la creación de los Centros Unicos de Denuncias de Accidentes de Tránsito y el Registro Provincial de Antecedentes de Tránsito, con adhesión al Registro Nacional respectivo.
Es así que mediante el art.2 de la Ley 11.593 queda establecido que la Gendarmería Nacional, en lo que hace a las funciones de prevención y control de tránsito, no podrá interferir en la competencia provincial en esa materia en virtud de tratarse de una facultad no delegada al Gobierno Federal, sin perjuicio de los convenios celebrados o que pudieran celebrarse oportunamente con la Nación.
Entendiendo que la prevención en su sentido más amplio es función inherente a la actividad policial y particularmente en lo que hace a evitar o disuadir todas aquellas circunstancias que puedan generar daño a las personas o a las cosas, es que resulta conveniente la implementación de sistemas bien definidos tendientes a verificar en la vía pública el estado mecánico de los vehículos y la aptitud de manejo de los respectivos conductores en lo que hace a hacer cumplir lo dispuesto específicamente por el artículo 48 de la ley de tránsito vigente.
Desde el punto de vista científico está suficientemente esclarecido que para objetivar la condición psicofísica de un individuo y su correspondiente aptitud para la conducción vehicular se hace necesario realizar verificaciones de su estado clínico y de su nivel de alcohol en sangre o, en su caso, y complementariamente, de otras sustancias con potencialidad de interferir en las funciones nerviosas relacionadas con la conducción vehicular.
En relación con lo planteado quedan por definir algunas cuestiones de singular importancia para hacer efectiva la posibilidad de contralor referida. En primer lugar, se hace relevante el hecho de poder contar con un examen clínico realizado por profesionales específicamente entrenados en la detección de alteraciones relacionadas con el uso de alcohol, estupefacientes o medicamentos con acción adversa sobre la aptitud de manejo, ya que es una valoración que no implica ningún tipo de imputación sino simplemente establecer en un momento puntual de tiempo y lugar en qué condiciones se encuentra una persona que maneja un vehículo. Pero como existe consenso científico de que este dato por si solo puede arrojar resultados no desprendidos del todo de la subjetividad del evaluador, es que se hace imprescindible contar además con datos objetivos de valoración, como pueden ser las cifras de alcoholemia (concentración de alcohol etílico en sangre), dosaje de estupefacientes u otras sustancias depresoras en sangre, o bien la determinación de la concentración de alcohol por litro de aire espirado, valor que resulta ser aceptablemente relacionable con la concentración sanguínea existente al momento del sencillo test espiratorio.
En virtud de que tanto la valoración clínica como el método de la espiración forzada dentro del alcoholímetro son medidas de determinación no cruentas, es decir no invasivas, dado que no implican incidir los tejidos del evaluado, aparecen como la metodología más idónea para llevar a cabo en chequeos preventivos en la vía pública. A la inocuidad del alcohotest mediante la espiración dentro del aparato debe sumarse la absoluta bioseguridad que la metodología conlleva, dado que el único elemento del aparato que toma contacto con la boca de la persona a examinar es una prolongación en forma de boquilla que es de uso individual, que viene en un envase sellado que se abre delante del usuario y que se desecha después de cada estudio, lo que asegura de manera sobrada el cuidado personal que se requiere actualmente.
En los casos puntuales en que el consentimiento del examinado habilite la posibilidad de realizar determinaciones sanguíneas de las sustancias a las que refiere el art.48 de la Ley de Tránsito, la verificación de la concentración sanguínea de esos productos es el método científico más exacto de que disponemos actualmente. Su implementación requiere precauciones muy atendibles, en cuanto a no utilizar alcohol en la desinfección de la piel donde se hará la venopunción, y también a que deberán hacerse dos determinaciones con el intervalo de una hora entre cada toma de muestra, a fin de documentar en que etapa de la curva de alcoholemia se hacen ambos chequeos.
Hasta tanto el Organismo Sanitario no disponga la implementación de otra metodología, o mientras la técnica no aporte innovaciones analíticas, las mencionadas ut-supra son las herramientas de que los peritos disponemos para fundar diagnóstico preciso del verdadero estado de una persona en lo que hace al ámbito de aplicación de esta innovadora y moderna Ley Provincial de Tránsito Nº 11583.
La capacidad disuasiva de estos controles quedó demostrada en nuestra jurisdicción donde existen evidencias de una disminución de la siniestralidad en el ejido urbano a partir de l momento en que los mismos se iniciaron, y también a raíz de referencias informativas que hacen notar un incremento correlativo del uso de automóviles de alquiler en vísperas de feriados o fines de semana.
El ciudadano que sabe que va a beber deberá entender, y ello parece estar ocurriendo en Rosario, que si bebe deberá alquilar un vehículo y no conducir el suyo, y que en caso de querer conducir, no deberá beber.

Nuestra propuesta:
1. Educación vial programada y continua que incluya la temática del no uso del alcohol por parte de las personas que van a conducir.
2. Inclusión de señales viales educativas urbanas y enruta que tiendan a intentar internalizar la conducta de no ingesta de alcohol en las personas que conducen.
3. Difusión adecuada, continua y suficiente de las previsiones establecidas en la ley Nº 24.449 (y adhesiones provinciales locales) y de las sanciones correlativas previstas para las infracciones.
4. Control de personas que conducen vehículos mediante Operativos Municipales y/o Policiales sorpresa, tanto en redes viales urbanas como en rutas, a fin de efectuar chequeos primarios con alcoholímetro digital.
5. B) Posibilidad de ofrecer al peritado un re-contralor de ese resultado mediante la realización de dos alcoholemias directas en su sangre venosa, a realizarse solo de contar con su consentimiento expreso y por escrito.
6. C) Evaluación clínica (accesoria) del conductor a evaluar, efectuada por un profesional médico oficial, ya sea municipal, policial o forense, en caso de una negativa del conductor a las verificaciones anteriores.
7. D) Efectivización de la escala de sanciones pecuniarias previstas en la Ley vigente y de su correlato punitivo si correspondiere.
8. E) Ingreso de los datos de cada infracción al Registro Provincial y/o Nacional de Antecedentes del Tránsito creados y propiciados por la Ley 24.449, a sus efectos.
9. F) Generar legislativamente el marco jurídico necesario para incorporar una accesoria repercusión de las sanciones establecidas por faltas del tránsito en las respectivas pólizas de responsabilidad civil del seguro automotor.
Bibliografía:
• Las Bases Farmacológicas de la Terapéutica, Goodman y Gilman, EDIT. PANAMERICANA; 8va. Edición.
• Alcoholización; Achaval, A.; Edic. 1994; EDIT. ABELEDO PERROT.
• Causa de Muerte; Malimovca, Raúl E.; EDIT. HAMMURABI.
• Fundamentos del Tránsito; Vol. 1 ;Tabasso, C.; FAIRA EDITOR.
• Fundamentos del Tránsito; Vol. 2 ;Tabasso, C.; FAIRA EDITOR
• Accidentología Vial y pericia; Irureta, V.A. EDIT. LA ROCCA.
• Medicina Legal; Bonnet, E.F.P. EDIT. LOPEZ LIBREROS

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4- La Policía detecta en Madrid una peligrosa droga sintética 50 veces más potente que la cocaína
Teresa Palacios


La Policía Nacional, en colaboración con la Policía Municipal, incautó, por primera vez en España, casi 200 gramos de meta-anfetamina, una nueva droga procedente de Estados Unidos y Japón. en un piso situado en la plaza de la Cebada de La Latina «semana grande» de Madrid 2012. La foto de Figo vestido de «madridista olímpico» es de los últimos golpes de efecto de la capital, que ve con alegría las noticias que debilitan a París.

Madrid- El grupo de Estupefacientes de la Policía Nacional está acostumbrado a incautar casi todas las semanas alijos de todo tipo de droga. Sin embargo, esta vez, la novedad no ha sido la cantidad del material encontrado, sino el tipo de droga y su peligrosidad y que, hasta la fecha, era desconocida en Madrid y en toda España.

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía, en una operación conjunta con la Policía Municipal, desarticuló, en pleno centro de la capital, un laboratorio clandestino que fabricaba y vendía, entre muchas otras drogas, una sustancia nueva en España, la meta-anfetamina cristal. Este estupefaciente deriva de la anfetamina pero es hasta 50 veces más potente y peligrosa que ésta, y que incluso la cocaína. Su popularidad viene de los Estados Unidos y Japón, ya que se empezó a consumir entre los soldados enganchados a la anfetamina después de la Segunda Guerra Mundial.

«Provoca la muerte inmediata».
Según explicó José Cabrera, psiquiatra, toxicólogo y desde hace tres años ex director del Servicio de Información de Toxicología, la meta-anfetamina cristal se consigue de la anfetamina tras un proceso de elaboración químico. «Después de depurarse la anfetamina, esta molécula se transforma en pequeñas partículas de cristal denominadas “Ice”, que son mucho más puras», explica este experto. Tal y como comentó Cabrera, «esta nueva droga llega a alcanzar casi el cien por cien de su pureza y de ahí su elevada peligrosidad y adicción. Su apariencia es muy similar a la de la cocaína o anfetamina. Se puede ingerir o fumar y su efectividad es hasta 50 veces más potente que el crack (cocaína fumada). Esta droga puede llegar a causar la muerte a una persona por un infarto, simplemente con probarla una vez y con una sola dosis», asegura Cabrera.

Según las palabras de este experto en toxicología, «la meta-anfetamina cristal existe desde hace más de 40 años en países asiáticos como Japón y América, lo que pasa es que en España todavía no se conocía», concluye.

Plaza de la Cebada.
La operación policial comenzó cuando un grupo de ruta de la EMT que se ocupaba de la vigilancia en el transporte público se dio cuenta de que en la zona de La Latina determinadas personas se bajaban siempre en la misma parada de autobús y se dirigían a la misma dirección, al número 3 de la plaza de la Cebada.

Después de avisar a la Policía, los agentes encargados del caso descubrieron que los clientes, cuando llegaban al portal, hacían una llamada al teléfono del suministrador, y éste no abría la puerta sin antes mirar por la ventana y comprobar la identidad de los visitantes. Por ello, los agentes decidieron seguir a los sospechosos, una pareja formada por un español, Ángel M.P., de 48 años, y una mujer de origen peruano pero con nacionalidad española, Ruth Nilo S.G., de 49, hasta detenerlos en un bar de la calle Santa Engracia, junto a un colombiano de 41 años, Gerardo A.R.R.

Despues de conseguir la orden judicial, los agentes inspeccionaron el piso y encontraron droga de diferentes tipos.

La incautación más importante fueron los 122 gramos de meta-anfetamina, pero además también se encontraron 2,4 kilos de cocaína, 6,5 kilos de hachís y marihuana, 12,5 de sustancia para corte que dio positivo tras la prueba de «cocatest» y diversas sustancias destinadas a la elaboración y corte de la cocaína como éter, amoníaco y cloroformo.

Igualmente, en el domicilio había productos genéricos de viagra y 13.500 euros en metálico. Entre los objetos intervenidos, destacan dos armas de fuego, una del calibre 38 y otra de pequeñas dimensiones y fabricación artesanal, cinco balanzas de precisión y un molde para alijos de 250 gramos. Los detenidos, recibían la droga de Holanda y se encargaban de las labores de fabricación, elaboración, almacenaje y posterior venta


La escasez de policías frente a las bandas en Los Ángeles

Ene-23-06 - por C.G.Blanco, PGD, MSc *El servicio de policía relacionado con las pandillas requiere una inteligente afectación de recursos y una respuesta operacional flexible por parte de los jefes policiales. El caso del Departamento del Condado del Sheriff de Los Ángeles así lo demuestra. En los EE.UU. la violencia pandillera suma el 16% de los homicidios cometidos en ese país.
Los Ángeles: La ciudad californiana está desplegada sobre varios condados como San Bernardino, Orange, Riverside y Ventura, además del condado homónimo de Los Ángeles. Distintas fuerzas policiales, bajo diferentes sistemas contractuales, operan en esa extensa ciudad de la costa oeste norteamericana; entre ellas, el LAPD (Los Ángeles Police Department) y el Departamento del Condado del Sheriff de Los Ángeles. Punto de origen de Mara Salvatrucha 13 y otras peligrosas bandas que luego se diseminaron por los EE.UU., el condado encuentra dificultades para adquirir más recursos y distribuirlos de mejor modo para solucionar el problema de las pandillas (gangs).

Delitos relacionados con pandillas: Los policías del condado de Los Ángeles consideran que un crimen está relacionado con una banda sólo si está ligado a su actividad. Si la esposa de uno de los pandilleros es asesinada por su marido en una disputa doméstica, por ejemplo, no se considera un delito de bandas. Si es asesinada para evitar que informe a las autoridades acerca de la banda, entonces sí lo es.

Departamento de Policía de Los Ángeles: El LAPD reconstituyó e incrementó, bajo el comando de William J. Bratton, la magnitud de sus unidades anti-pandillas asignándoles cerca de 350 efectivos. Aunque la ciudad de Los Ángeles continúa registrando más homicidios que el condado homónimo, su total ha caído al punto de ser el más bajo en los últimos seis años. En octubre de 2005 el LAPD midió los diez primeros meses de 2004 y de 2005 y reportó una declinación del 15% de los homicidios cometidos por pandillas: 255 comparados con 216. ¿Tiene que ver con la cantidad de recursos de que se disponen?.

Departamento del Condado del Sheriff de Los Ángeles: Los homicidios relacionados con las pandillas crecieron en 2005 un 30% en el área bajo jurisdicción del Departamento del Condado de Los Ángeles a cargo del Sheriff Lee Baca. Se cometieron 210 comparados con 164 en 2004. Durante muchos años el departamento trató menos delitos cometidos por bandas que el LAPD en la ciudad de Los Ángeles. Ahora ya no es así. Al menos la mitad de los homicidios del área de responsabilidad del Sheriff Baca son asesinatos cometidos por pandillas, más o menos el mismo nivel que en la ciudad en su conjunto.

Fuerza efectiva: El equipo anti-bandas del Departamento del Condado de Los Ángeles es sustancialmente más pequeño que hace tres años y permanece crónicamente corto de personal. Tiene 20 efectivos menos que los autorizados por el presupuesto para el departamento: 150 oficiales en lugar de 170, números inferiores a los 190 de hacen tres años. En suma, tiene 1.000 efectivos menos que los 9.500 autorizados.

La escasez de recursos: La unidad anti-pandillas es uno de los muchos equipos especializados que trabaja en todo el condado para todos los residentes, permitiendo la discrecionalidad del sheriff –al menos en teoría- para desplegarlos según su criterio. Como el departamento del condado sirve en un área de 4 millas cuadradas con 2.600.000 habitantes, la distribución de los recursos limitados es un tema desafiante.

Operación Safe Streets: En 2005 los homicidios cometidos por pandillas crecieron agudamente en pocas áreas -Compton, East Los Ángeles y los barrios no incorporados que bordean Watts- patrulladas por la Operación 'Calles Seguras’. Sin embargo, su unidad anti-bandas careció de flexibilidad para desplazar al personal especializado desde fuera de las áreas de baja criminalidad hacia comunidades con crecientes homicidios cometidos por pandilleros. Las otras áreas tienen menos homicidios que la de Compton, pero el crimen pandillero es real para la gente que vive en ellas. "Cuando los pandilleros salen de Compton – cuando cometen violaciones, robos y otros delitos en el resto del condado es porque han maximizado lo que pueden hacer allí- se desplazarán a otras ciudades", según dijera McBride, quien liderara la Operación 'Calles Seguras’ antes de retirarse en 2002.

El problema: Los jefes de unidades deben tener autonomía para desplegar sus recursos en los lugares que podrían tener los mayores impactos basados en la estadística criminal. Los escasos recursos humanos no cubren la totalidad de la superficie del condado. Algunos expertos sostienen que la actual distribución de recursos puede dar lugar al crecimiento del delito. "Si más del 50% de los homicidios está relacionado con las pandillas, deben tenerse muchos recursos para enfrentarlos", dice Wes McBride, presidente de la Asociación de California Gang Investigators.

La respuesta: ¿Debe hacerse un trabajo mediocre en todo el condado?. ¿Debe hacerse un trabajo dinámico en el cuarto del condado donde está la peor criminalidad?. Baca dice que cambiar de lugar los recursos no es la respuesta, porque suprimiría el crimen en un área al costo de permitir que crezca en cualquier otra parte. Insiste en que debe entenderse la naturaleza del servicio de policía anti-pandillas. Hay más de 100 bandas violentas muy activas en el condado de Los Ángeles y muy pocos recursos para obturar más de un centenar de lugares donde éstas operan. Si se retira el tapón de un área donde se paró la violencia, ¿saldrá ésta a borbotones de nuevo?. Se hace lo mejor con lo que se tiene, lo que a su vez no es suficiente aun si se duplicaran los recursos. Baca propone un pequeño incremento en los impuestos, de modo que se recauden 280 millones de dólares por año para la agencia policial en el condado de Los Ángeles.

Cantidad de homicidios: El aumento de la violencia pandillera en Compton, así como en East Los Ángeles y en las áreas que bordean el sudeste de Los Ángeles, ha hecho crecer la tasa de homicidios del Departamento del Sheriff. Concluyendo 2005, los homicidios de todo tipo en las áreas del condado y en las ciudades que contratan los servicios de este Departamento suman en total 395, superando los 392 cometidos en 2004.

Compton cubre 10 millas cuadradas y tiene cerca de 96.000 residentes, tiene al menos 10 pandillas callejeras violentas y activas, así como otras bandas numerosas de otros tipos. A mediados de 2005, Compton registró tantos homicidios como en 2004, pero los funcionarios de la ciudad dijeron que no había recursos adicionales para sumar 72 policías para patrullar la ciudad. Al concluir 2005 Compton tuvo 68 homicidios relacionados con bandas, más que los 42 de todo 2004.

El territorio vecino que bordea el sudeste de Los Ángeles, patrullado por el sheriff de la estación Century, tuvo 57 homicidios relacionados con pandillas, superando los 37 de 2004.

Juntas, ambas áreas suman el 60% de los homicidios relacionados con bandas cometidos en el condado. Un cuarto del total de los investigadores está asignado a ellas. Además, cada una comparte un equipo de supresión de pandillas (gang supression team) con una estación de policía vecina; se trató de una medida tomada en 2004 cuando la escasez de personal tornó necesarios los equipos regionales. Diez oficiales y sargentos especializados en supresión de pandillas son asignados al área de Compton-Carson, donde hubo 72 homicidios relacionados con pandillas en 2005. Otro equipo de 11 efectivos sirve en las estaciones policiales de Century y Lennox, que suman 70 asesinatos cometidos por bandas. Otro problema ha sido East Los Ángeles, que tuvo 20 homicidios relacionados con gangs en 2005, más que los 11 de 2003 y los 11 de 2004. En esa área, también, el número de policías expertos en pandillas no se incrementó.

Comparación: En comparación, el área de Palmdale y de Lancaster también tiene un equipo de 11 oficiales especializados en supresión de pandillas. La zona tuvo en 2005 un total de 13 homicidios cometidos por las bandas. El sheriff no movió a esos oficiales hacia Compton, cuando la violencia creciera al comenzar 2005. En la estación Century, donde una pandilla guerrera específica fue identificada, se formó una fuerza de tareas, pero la unidad anti-pandillas no fue expandida.

La necesidad: La necesidad de un equipo anti-pandillas más grande es extensamente reconocida. McBride, que dedicó casi tres décadas como especialista en pandillas en el Departamento del Sheriff, estimó que sólo el problema de bandas de Compton justificarían 50 oficiales expertos en supresión de pandillas y un equipo de 10 a 15 investigadores.

Conclusión: La gente necesita comprender que los problemas de las pandillas en el condado de Los Ángeles, específicamente de Compton, no se quedarán allí. Si no se los contiene adecuadamente, maximizarán sus actividades y se expandirán descontroladamente hacia otras localidades. Absolutamente, deben estar preocupados acerca de lo que ocurre y deben ayudar asignando más recursos al problema planteado.

Bibliografía: Garvey, Megan (2005) Los Ángeles deputies run short, losing ground on gangs, Los Ángeles Times, 12 de diciembre de 2005.

* Postgraduate Certification in Criminal Justice and Police Management y Master of Science in Police Leadership and Management.

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